Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: Es posible que esta función no esté disponible en algunos navegadores.
EL TÍO FANCUNDO (Cuento del abuelo)
El pueblo se alborotaba
por el suceso terrible
comentando el caso horrible
que entre su gente pasaba.
El abuelo comenzaba
de esta manera su cuento
y a partir de este momento,
confiando en mi memoria,
voy a escribir yo la historia
sin olvidar un acento.
¿Qué era pues lo que ocurría
que en boca de todo el mundo
andaba el tío Facundo
provocando algarabía?
Era que el hombre decía,
asombrado y muy nervioso,
que fue un monstruo fabuloso
lo que aquella noche vió,
que de sus fauces surgió
un rugido estrepitoso.
El sendero iluminaba
una luna distraída
que entre nubes escondida
sus tropiezos evitaba.
En silencio cabalgaba
entre la negra espesura
cuando atacó su cordura
un espantoso alarido
y escapó despavorido
fustigando su montura.
Un buen trecho recorrió
a todo trapo escapando
mas pronto se fue calmando
y al cabo ya se paró.
Sobre sus pasos volvió
creyéndose en el deber
de tener que socorrer
a quien así se quejaba
pero no se imaginaba
lo que le iba a suceder.
Esa luna caprichosa
tímida ya se ocultaba
tras una nube que andaba
por el cielo revoltosa
cuando la voz temblorosa
de Facundo en el lugar
pugnaba por pronunciar
palabras de caballero,
mas el sonido primero
que allí se vino a escuchar
fue un grito desgarrador
de feroz naturaleza
que penetró en su cabeza
y le llenó de terror.
Al mismo tiempo el hedor
de algún monstruo nauseabundo,
o de un bicho de otro mundo,
vil, castigaba su olfato;
No ha de olvidar ese rato
el pobre tío Facundo.
Esta historia relataba
los ojos desencajando.
Todo su cuerpo temblando
fuerte temor delataba.
Su ronca voz se crispaba
recordando aquel horror
y a sus manos un temblor
incontrolado acudía
y a su nariz se venía,
sofocante, aquel hedor.
Por el tumulto atraído
Paquito allí se acercó
preguntando que pasó.
Cuando supo lo ocurrido
pensativo y sorprendido
quedó parado aquel hombre,
que aunque llevase por nombre
uno que en ito se acaba
un cuerpo enorme se alzaba
que le daba gran renombre.
Era grande el buen Paquito
a lo alto y a lo ancho,
no le sobra nunca rancho,
le llamaban El Flaquito.
Para saciar su apetito
como gigante comía,
como un ogro bebía
y después de sus almuerzos
haciendo grandes esfuerzos
en el monte se vacía.
Y soltó gran carcajada
viendo a Facundo temblar
recordando aquel lugar
en que la noche pasada
holgando el vientre gritaba,
pues un gran restreñimiento
causaba en aquel momento
un grandísimo dolor
y un grito desgarrador
provocaba aquel tormento.
Recuerde usted lo que lee,
no siempre es lo que parece
ni crédito se merece
lo que primero se ve.
PITEIRA.
Me siento muy halagado por tu comentario. Cuando escribo este tipo de poema pienso siempre, imagino siempre algo muy parecido a lo que a tí te hizo recordar.Querido amigo, me encantó leer este poema, lo he disfrutado mucho. Aprecio el fino humor en una historia que me lleva a mi niñez, cuando papá nos "entretenía" en las noches antes de dormir. Te envío mis sonrisas y un gran abrazo.
¡Qué gran alegría tenerte por aquí, amigo Tito!Que manera de hacer volar la imaginación amigo Piteira, yo tomaré muy en cuenta la moraleja...un placer leerte, un abrazo...
Un gran trabajo... excelente en todo... Felicidades y estrellas
Me has recordado Xosé, al contador de fabulas y cuentos que con sus cartones y vara iba de pueblo en pueblo relatando tan hermosas, bellas y jocosas historias como la que tu nos cuentas. (Con todos mis respetos para dichos trovadores y para tu precioso poema)
Eres un artista amigo,
Abrazos y estrellas.
Gracias amigo Jorge por tu amable comentario. En cuanto a tu pregunta...pues no lo tengo muy claro, quizas me distraje...jajajajaExcelente PITEIRA. Tu manejo de las décimas es magistral.
Muy simpático relato. ¿Porqué no lo llevaste a cómicos? Tú sabrás...
Abrazos!
Casi nunca son lo que parece...hay que mirarlas dos veces, o más.Muy buenas rimas y buen relato escrito con mucho humor, es verdad, muchas veces las cosas que ocurren a nuestro alrededor no son lo que parece. Mis felicitaciones y estrellas.
Me alegro mucho de que te haya gustado.Bueniiiiisimo el poema jajajajaj me gustó es original y muy bien plasmado además de un estupendo final, un gusto leerte amigo, te dejo estrellas y besos![]()
::
::EL TÍO FANCUNDO (Cuento del abuelo)
El pueblo se alborotaba
por el suceso terrible
comentando el caso horrible
que entre su gente pasaba.
El abuelo comenzaba
de esta manera su cuento
y a partir de este momento,
confiando en mi memoria,
voy a escribir yo la historia
sin olvidar un acento.
¿Qué era pues lo que ocurría
que en boca de todo el mundo
andaba el tío Facundo
provocando algarabía?
Era que el hombre decía,
asombrado y muy nervioso,
que fue un monstruo fabuloso
lo que aquella noche vió,
que de sus fauces surgió
un rugido estrepitoso.
El sendero iluminaba
una luna distraída
que entre nubes escondida
sus tropiezos evitaba.
En silencio cabalgaba
entre la negra espesura
cuando atacó su cordura
un espantoso alarido
y escapó despavorido
fustigando su montura.
Un buen trecho recorrió
a todo trapo escapando
mas pronto se fue calmando
y al cabo ya se paró.
Sobre sus pasos volvió
creyéndose en el deber
de tener que socorrer
a quien así se quejaba
pero no se imaginaba
lo que le iba a suceder.
Esa luna caprichosa
tímida ya se ocultaba
tras una nube que andaba
por el cielo revoltosa
cuando la voz temblorosa
de Facundo en el lugar
pugnaba por pronunciar
palabras de caballero,
mas el sonido primero
que allí se vino a escuchar
fue un grito desgarrador
de feroz naturaleza
que penetró en su cabeza
y le llenó de terror.
Al mismo tiempo el hedor
de algún monstruo nauseabundo,
o de un bicho de otro mundo,
vil, castigaba su olfato;
No ha de olvidar ese rato
el pobre tío Facundo.
Esta historia relataba
los ojos desencajando.
Todo su cuerpo temblando
fuerte temor delataba.
Su ronca voz se crispaba
recordando aquel horror
y a sus manos un temblor
incontrolado acudía
y a su nariz se venía,
sofocante, aquel hedor.
Por el tumulto atraído
Paquito allí se acercó
preguntando que pasó.
Cuando supo lo ocurrido
pensativo y sorprendido
quedó parado aquel hombre,
que aunque llevase por nombre
uno que en ito se acaba
un cuerpo enorme se alzaba
que le daba gran renombre.
Era grande el buen Paquito
a lo alto y a lo ancho,
no le sobra nunca rancho,
le llamaban El Flaquito.
Para saciar su apetito
como gigante comía,
como un ogro bebía
y después de sus almuerzos
haciendo grandes esfuerzos
en el monte se vacía.
Y soltó gran carcajada
viendo a Facundo temblar
recordando aquel lugar
en que la noche pasada
holgando el vientre gritaba,
pues un gran restreñimiento
causaba en aquel momento
un grandísimo dolor
y un grito desgarrador
provocaba aquel tormento.
Recuerde usted lo que lee,
no siempre es lo que parece
ni crédito se merece
lo que primero se ve.
PITEIRA.
::EL TÍO FANCUNDO (Cuento del abuelo)
El pueblo se alborotaba
por el suceso terrible
comentando el caso horrible
que entre su gente pasaba.
El abuelo comenzaba
de esta manera su cuento
y a partir de este momento,
confiando en mi memoria,
voy a escribir yo la historia
sin olvidar un acento.
¿Qué era pues lo que ocurría
que en boca de todo el mundo
andaba el tío Facundo
provocando algarabía?
Era que el hombre decía,
asombrado y muy nervioso,
que fue un monstruo fabuloso
lo que aquella noche vió,
que de sus fauces surgió
un rugido estrepitoso.
El sendero iluminaba
una luna distraída
que entre nubes escondida
sus tropiezos evitaba.
En silencio cabalgaba
entre la negra espesura
cuando atacó su cordura
un espantoso alarido
y escapó despavorido
fustigando su montura.
Un buen trecho recorrió
a todo trapo escapando
mas pronto se fue calmando
y al cabo ya se paró.
Sobre sus pasos volvió
creyéndose en el deber
de tener que socorrer
a quien así se quejaba
pero no se imaginaba
lo que le iba a suceder.
Esa luna caprichosa
tímida ya se ocultaba
tras una nube que andaba
por el cielo revoltosa
cuando la voz temblorosa
de Facundo en el lugar
pugnaba por pronunciar
palabras de caballero,
mas el sonido primero
que allí se vino a escuchar
fue un grito desgarrador
de feroz naturaleza
que penetró en su cabeza
y le llenó de terror.
Al mismo tiempo el hedor
de algún monstruo nauseabundo,
o de un bicho de otro mundo,
vil, castigaba su olfato;
No ha de olvidar ese rato
el pobre tío Facundo.
Esta historia relataba
los ojos desencajando.
Todo su cuerpo temblando
fuerte temor delataba.
Su ronca voz se crispaba
recordando aquel horror
y a sus manos un temblor
incontrolado acudía
y a su nariz se venía,
sofocante, aquel hedor.
Por el tumulto atraído
Paquito allí se acercó
preguntando que pasó.
Cuando supo lo ocurrido
pensativo y sorprendido
quedó parado aquel hombre,
que aunque llevase por nombre
uno que en ito se acaba
un cuerpo enorme se alzaba
que le daba gran renombre.
Era grande el buen Paquito
a lo alto y a lo ancho,
no le sobra nunca rancho,
le llamaban El Flaquito.
Para saciar su apetito
como gigante comía,
como un ogro bebía
y después de sus almuerzos
haciendo grandes esfuerzos
en el monte se vacía.
Y soltó gran carcajada
viendo a Facundo temblar
recordando aquel lugar
en que la noche pasada
holgando el vientre gritaba,
pues un gran restreñimiento
causaba en aquel momento
un grandísimo dolor
y un grito desgarrador
provocaba aquel tormento.
Recuerde usted lo que lee,
no siempre es lo que parece
ni crédito se merece
lo que primero se ve.
PITEIRA.
Gracias por tus palabras amiga MCarmen.Que bonitas historias contaban antes los abuelos y no sentabamos al lado de él y sin movernos, hasta que no terminaba.
Muy lindo el cuento del tío Facundo,
en líneas muy bien expresadas, una delicia haber pasado por este cuento.
Un beso::::
::Gracias por pasar, Paloma. Me alegro mucho de que te haya gustado.JAJAJAJAJA estaba de lo mas interesada por al final llegar, cual fue mi sorpresa al ver que final tan inesperado me esperaba!!!!!!
Fabuloso amigo, me encantó. Estrellas y por supuesto. Paloma2
::Xosé.Gracias, Libra. Me alegra que te haya gustado.Menuda historia amigo!!!!... un gustazo!
Petonets,
Libra *M*
Muchísimas gracias, Rafael. Me alegro de que te haya gustado. Y muchas gracias por tus estrellas pero sobre todo por tu amable comentario.Apreciado amigo, realmente es muy bueno, que dulce y tenebroso recorrido por el que nos llevas y con un finla de lujo. Jjajajaja, realmente un final inesperado y brillante. Un delicioso relato estructurado en excelentes décimas. Felicitaciones amigo y te envío todas mis estrellas y un fuerte abrazo.
Le pegas a todo. Y como siempre magnífico.
Chapo Xosé, desde mi vuelta a lo cotidiano después de dos semanitas de vacaciones, te dejo reputación a tan buenas décimas y su buen final con redondilla para dejarnos un irónico y grácil cuento de sello impecable.
Tu sincero amigo José Manuel. Comenzare a responder lo antes posible a todas vuestras invitaciones, un abrazote.
EL TÍO FANCUNDO (Cuento del abuelo)
El pueblo se alborotaba
por el suceso terrible
comentando el caso horrible
que entre su gente pasaba.
El abuelo comenzaba
de esta manera su cuento
y a partir de este momento,
confiando en mi memoria,
voy a escribir yo la historia
sin olvidar un acento.
¿Qué era pues lo que ocurría
que en boca de todo el mundo
andaba el tío Facundo
provocando algarabía?
Era que el hombre decía,
asombrado y muy nervioso,
que fue un monstruo fabuloso
lo que aquella noche vió,
que de sus fauces surgió
un rugido estrepitoso.
El sendero iluminaba
una luna distraída
que entre nubes escondida
sus tropiezos evitaba.
En silencio cabalgaba
entre la negra espesura
cuando atacó su cordura
un espantoso alarido
y escapó despavorido
fustigando su montura.
Un buen trecho recorrió
a todo trapo escapando
mas pronto se fue calmando
y al cabo ya se paró.
Sobre sus pasos volvió
creyéndose en el deber
de tener que socorrer
a quien así se quejaba
pero no se imaginaba
lo que le iba a suceder.
Esa luna caprichosa
tímida ya se ocultaba
tras una nube que andaba
por el cielo revoltosa
cuando la voz temblorosa
de Facundo en el lugar
pugnaba por pronunciar
palabras de caballero,
mas el sonido primero
que allí se vino a escuchar
fue un grito desgarrador
de feroz naturaleza
que penetró en su cabeza
y le llenó de terror.
Al mismo tiempo el hedor
de algún monstruo nauseabundo,
o de un bicho de otro mundo,
vil, castigaba su olfato;
No ha de olvidar ese rato
el pobre tío Facundo.
Esta historia relataba
los ojos desencajando.
Todo su cuerpo temblando
fuerte temor delataba.
Su ronca voz se crispaba
recordando aquel horror
y a sus manos un temblor
incontrolado acudía
y a su nariz se venía,
sofocante, aquel hedor.
Por el tumulto atraído
Paquito allí se acercó
preguntando que pasó.
Cuando supo lo ocurrido
pensativo y sorprendido
quedó parado aquel hombre,
que aunque llevase por nombre
uno que en ito se acaba
un cuerpo enorme se alzaba
que le daba gran renombre.
Era grande el buen Paquito
a lo alto y a lo ancho,
no le sobra nunca rancho,
le llamaban El Flaquito.
Para saciar su apetito
como gigante comía,
como un ogro bebía
y después de sus almuerzos
haciendo grandes esfuerzos
en el monte se vacía.
Y soltó gran carcajada
viendo a Facundo temblar
recordando aquel lugar
en que la noche pasada
holgando el vientre gritaba,
pues un gran restreñimiento
causaba en aquel momento
un grandísimo dolor
y un grito desgarrador
provocaba aquel tormento.
Recuerde usted lo que lee,
no siempre es lo que parece
ni crédito se merece
lo que primero se ve.
PITEIRA.
Muchas gracias por tu visita, Eladio.Hermoso poema enseñanza mi querido amigo PIREIRA.
Gracias por hacerme feliz con tus versos.
Un saludo y un fuerte abrazo.
Las apariencias engañan jjjjjjejejejejej
Me ha gustado mucho, PITEIRA, este relato escrito en forma de la que eres ya un maestro... Un abrazo
MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.
✦ Hazte MecenasSin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español