Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca esperes a menos no temas el desconocer el fin de los caminos
y tengas la suficiente fuerza para resistir el viento de la ausencia.
No esperes a aquel que no jure su regreso,
no tengas la mesa dispuesta para quien quizás no quiera probar alimento.
No mires al sol a menos que sepas que lo vas a tocar,
no te quedes viendo el agua a menos que reconozcas que es tu origen
no veas aquello que no puedas imaginar cómo invisible
y mucho menos a aquellos que no les puedes dar voz en tu memoría
Jamás busques al viento a menos que puedas alcanzarlo,
no intentes tocar si tu tacto no traspasa la piel
no escuches si tus sentidos no están sincronizados.
Nunca busques aquello cuya naturaleza pertenece a lo extraviado.
No hables si antes no has mirado el rostro de quien te escucha,
no pronuncies palabra alguna si es que no buscas más que luces
no dejes que aquello que sale de tu boca no proyecte lo que sientes.
No digas secreto alguno sin antes saber qué es lo que escondía.
No me esperes, a menos que sea para quedarte.
No me mires a menos que sea un momento antes de tocar mi espalda.
No me busques a menos que desees encontrarme.
Y nunca me hables a menos que yo te haya dicho mi nombre.
y tengas la suficiente fuerza para resistir el viento de la ausencia.
No esperes a aquel que no jure su regreso,
no tengas la mesa dispuesta para quien quizás no quiera probar alimento.
No mires al sol a menos que sepas que lo vas a tocar,
no te quedes viendo el agua a menos que reconozcas que es tu origen
no veas aquello que no puedas imaginar cómo invisible
y mucho menos a aquellos que no les puedes dar voz en tu memoría
Jamás busques al viento a menos que puedas alcanzarlo,
no intentes tocar si tu tacto no traspasa la piel
no escuches si tus sentidos no están sincronizados.
Nunca busques aquello cuya naturaleza pertenece a lo extraviado.
No hables si antes no has mirado el rostro de quien te escucha,
no pronuncies palabra alguna si es que no buscas más que luces
no dejes que aquello que sale de tu boca no proyecte lo que sientes.
No digas secreto alguno sin antes saber qué es lo que escondía.
No me esperes, a menos que sea para quedarte.
No me mires a menos que sea un momento antes de tocar mi espalda.
No me busques a menos que desees encontrarme.
Y nunca me hables a menos que yo te haya dicho mi nombre.
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