Vuelve a mis sueños la escena de un beso casi robado,
Casi tan inocente como si fuera el primero;
Era aquél, temor delicado de una mujer que se había enamorado.
Pero cómo olvidar tus ojos rogándome no dejar mis labios en el tintero,
Desesperado como un enamorado que ha encontrado lo que nunca había buscado.
No fui la amante perfecta porque yo sólo sé de AMOR.
Es el mío un lamento infortunado de algo que no debió ser,
Sin embargo, fue; y lo fue tanto que aún nos transporta al ayer.
Tu corazón arrebatado, viste fundirse en mis manos,
Sus latidos incesantes eran para mí, por mí, pero no de mí.
Y es que hacer mío al hombre que es de otra, es renunciar al amor verdadero.
Es llamar "placer" al sentimiento y volverlo ligero.
Prefiero que hayas maldicho mi nombre, mi voz y nuestro primer beso,
A no sentir mío ni siquiera tu beso más intenso.
Casi tan inocente como si fuera el primero;
Era aquél, temor delicado de una mujer que se había enamorado.
Pero cómo olvidar tus ojos rogándome no dejar mis labios en el tintero,
Desesperado como un enamorado que ha encontrado lo que nunca había buscado.
No fui la amante perfecta porque yo sólo sé de AMOR.
Es el mío un lamento infortunado de algo que no debió ser,
Sin embargo, fue; y lo fue tanto que aún nos transporta al ayer.
Tu corazón arrebatado, viste fundirse en mis manos,
Sus latidos incesantes eran para mí, por mí, pero no de mí.
Y es que hacer mío al hombre que es de otra, es renunciar al amor verdadero.
Es llamar "placer" al sentimiento y volverlo ligero.
Prefiero que hayas maldicho mi nombre, mi voz y nuestro primer beso,
A no sentir mío ni siquiera tu beso más intenso.