Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Déjenme solo, que quiero llorar,
envolverme en el lienzo oscuro de tu ausencia,
perderme en el frió invierno de tu silencio absurdo,
y morir despacio cada día.
Déjenme solo, que quiero escapar,
huir a un mundo distante,
perderme como mendigo en el tren del adiós,
sin saber de ti, sin volver atrás.
Déjenme solo, no me miren mas,
tengo vergüenza de mis trapos viejos,
de la suciedad cubriendo mi anhelo,
de mi llanto, de mí entupida verdad.
Déjenme solo, así esta mejor,
quiero esconderme en mi verdad absurda,
ocultar mi vergüenza entre mis sabanas negras,
entre la verdad y la mentira que vive en mí.
Déjenme solo, eso es lo que quiero,
como ermitaño vivir muriendo entre sombras,
matando mis sueños con mis hechos, y odiando
la belleza falsa, de una mujer mentirosa.
envolverme en el lienzo oscuro de tu ausencia,
perderme en el frió invierno de tu silencio absurdo,
y morir despacio cada día.
Déjenme solo, que quiero escapar,
huir a un mundo distante,
perderme como mendigo en el tren del adiós,
sin saber de ti, sin volver atrás.
Déjenme solo, no me miren mas,
tengo vergüenza de mis trapos viejos,
de la suciedad cubriendo mi anhelo,
de mi llanto, de mí entupida verdad.
Déjenme solo, así esta mejor,
quiero esconderme en mi verdad absurda,
ocultar mi vergüenza entre mis sabanas negras,
entre la verdad y la mentira que vive en mí.
Déjenme solo, eso es lo que quiero,
como ermitaño vivir muriendo entre sombras,
matando mis sueños con mis hechos, y odiando
la belleza falsa, de una mujer mentirosa.
Leonardo V.