Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Comenzaron a forzar la puerta, entonces sintió miedo. Fue como un presentimiento que le angustió. Entraron con fiereza y le cubrieron la desnudez. ¡Recuerdos angustiantes todos¡. Hambrientos de dolor encajaron los colmillos en su corazón, rasgando las cicatrices y dejándolas abiertas al cielo. ¡Cuánto frío a pesar de la noche cálida¡. Sus gritos fueron sofocados por el terror...
Se levantó con el alma en vilo, abrió los ojos y se consoló al darse cuenta de la terrible pesadilla, hasta que comenzaron a forzar la puerta
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Se levantó con el alma en vilo, abrió los ojos y se consoló al darse cuenta de la terrible pesadilla, hasta que comenzaron a forzar la puerta
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