Pablito84
Poeta recién llegado
Para este día, el silencio ya encaja entre el ruido y el asfalto,
mil pasos se prolongan junto a un eco mudo de temporada.
- Dulce niño, despierta, que el Jardín de Infantes te espera,
toma un arco iris guardado en tu lonchera roja, anda y camina seguro -
El verde se difumina con el tiempo y se esconde tras el calendario de la cocina,
los minutos pasan atropellando muchas sonrisas y vidas que dijeron adiós.
- ¡Hey! Toma tu blanca canica, es tu turno, apunta, golpea y mata,
ahuyenta el miedo que fue parido cuando tu madre te acarició el primer chichón. -
Ya es enero, ya los regalos perdieron el brillo del moribundo diciembre,
el papel arrugado nos observa resentido, desde su rincón donde yace inútil.
- Amigo mío, la soledad viene rápida y se marcha lenta.
- ¡Niño! ¡Mocoso malcriado! ¡Ya deja de golpear la pared! Tu cabeza explotará.
La almohada es suave y cómoda, cualquier almohada hasta la prestada,
el catre se vuelve duro y frágil, chismoso y esquivo.
- ¿Recuerdas aquel viejo chiste que te conte a la orilla del rio?
Sonrie dulce niño, nunca olvides de hacerlo que la soledad nos persigue.
Viejo amigo. ¿Donde estarás?
Supe que habías muerto, me invitaron a tu funeral,
pero nunca me acerque a tu féretro, nunca te vi, nunca desee hacerlo.
¿Donde andarás a día de hoy? En ti la muerte es una ilusión, una falsedad.
Un tiempo, una vida, 27 vueltas por la ruta del cansado sol,
¿En qué momento me convertí en esto?
Llevo un costal lleno de letras, de momentos oscuros que intentan sonreír,
de románticos y frustrantes momentos cuando miré el suelo abochornado por el primer beso.
- Dulce niño, ya deja de llorar. Tu lastimada boca no sanará si sigues gritando.
El verde ha perdido su tonalidad, el verde ahora es verde en esta cabeza,
de a poco vamos perdiendo el sabor de los colores y esta lengua se agrieta reseca;
coleccionistas de vidas, vulgares cazadores de ilusiones, ilusionistas asesinos,
el tiempo así va deformando nuestra arcilla y llegamos al final sin saber quienes fuimos.
- ¡Niño! Con eso no se juega, deja de molestar al tiempo, deja de jalarle las patillas.
¡Deja de joder!
Un tiempo, una vida, 27 vueltas que derivan al mismo bucle gris;
El mundo existe si estos ojos se abren y quedan libres de legañas.
Todo pasa y lo hace sin ningún aviso, todo acaba y el final nunca es claro:
Todo se ha ido, todo se ha ido, todo.
Un tiempo, un suspiro más, 27 irreversibles años sobre esta piel.
El humo del tabaco crea una densa cortina, donde las viejas pupilas se pierden.
Levanto una copa de hiel con panela: ¡Salud con todos!
Algunos brindan conmigo y levantan mil copas más,
que protocolarias esperan la muerte de todos.
Una vida, la nada envuelta en todas,
letras frágiles intentando ser roca
y este títere tomando el dictado de lo inesperado,
de lo negado y renegado.
Maldito traductor por herencia.
mil pasos se prolongan junto a un eco mudo de temporada.
- Dulce niño, despierta, que el Jardín de Infantes te espera,
toma un arco iris guardado en tu lonchera roja, anda y camina seguro -
El verde se difumina con el tiempo y se esconde tras el calendario de la cocina,
los minutos pasan atropellando muchas sonrisas y vidas que dijeron adiós.
- ¡Hey! Toma tu blanca canica, es tu turno, apunta, golpea y mata,
ahuyenta el miedo que fue parido cuando tu madre te acarició el primer chichón. -
Ya es enero, ya los regalos perdieron el brillo del moribundo diciembre,
el papel arrugado nos observa resentido, desde su rincón donde yace inútil.
- Amigo mío, la soledad viene rápida y se marcha lenta.
- ¡Niño! ¡Mocoso malcriado! ¡Ya deja de golpear la pared! Tu cabeza explotará.
La almohada es suave y cómoda, cualquier almohada hasta la prestada,
el catre se vuelve duro y frágil, chismoso y esquivo.
- ¿Recuerdas aquel viejo chiste que te conte a la orilla del rio?
Sonrie dulce niño, nunca olvides de hacerlo que la soledad nos persigue.
Viejo amigo. ¿Donde estarás?
Supe que habías muerto, me invitaron a tu funeral,
pero nunca me acerque a tu féretro, nunca te vi, nunca desee hacerlo.
¿Donde andarás a día de hoy? En ti la muerte es una ilusión, una falsedad.
Un tiempo, una vida, 27 vueltas por la ruta del cansado sol,
¿En qué momento me convertí en esto?
Llevo un costal lleno de letras, de momentos oscuros que intentan sonreír,
de románticos y frustrantes momentos cuando miré el suelo abochornado por el primer beso.
- Dulce niño, ya deja de llorar. Tu lastimada boca no sanará si sigues gritando.
El verde ha perdido su tonalidad, el verde ahora es verde en esta cabeza,
de a poco vamos perdiendo el sabor de los colores y esta lengua se agrieta reseca;
coleccionistas de vidas, vulgares cazadores de ilusiones, ilusionistas asesinos,
el tiempo así va deformando nuestra arcilla y llegamos al final sin saber quienes fuimos.
- ¡Niño! Con eso no se juega, deja de molestar al tiempo, deja de jalarle las patillas.
¡Deja de joder!
Un tiempo, una vida, 27 vueltas que derivan al mismo bucle gris;
El mundo existe si estos ojos se abren y quedan libres de legañas.
Todo pasa y lo hace sin ningún aviso, todo acaba y el final nunca es claro:
Todo se ha ido, todo se ha ido, todo.
Un tiempo, un suspiro más, 27 irreversibles años sobre esta piel.
El humo del tabaco crea una densa cortina, donde las viejas pupilas se pierden.
Levanto una copa de hiel con panela: ¡Salud con todos!
Algunos brindan conmigo y levantan mil copas más,
que protocolarias esperan la muerte de todos.
Una vida, la nada envuelta en todas,
letras frágiles intentando ser roca
y este títere tomando el dictado de lo inesperado,
de lo negado y renegado.
Maldito traductor por herencia.