Cómo decirte que fuiste para mí
la mano que recorrió mi cuerpo
como un dulce plumón meciéndose
con el viento violeta.
Nos amamos en anocheceres donde
reconocía tu voz en la luz clara
de una cómplice luna quieta.
No obstante el crepúsculo nos vió partir.
Un ave blanca se llevó tu imagen,
me dejó una ausencia; se hundió en mí el
disparo de una ballesta.
Sin embargo seguimos mágicamente
unidos a pesar de cronos y una lejanía somnolienta.
Sé que te has llevado mi corazón junto al tuyo,
con cuidados movimientos de gacela.
Yo me veo siempre reflejada en dos
cielos azules, son tus ojos que me inquietan.
Algunos amores nunca se olvidan,
dejan la herida siempre abierta.
la mano que recorrió mi cuerpo
como un dulce plumón meciéndose
con el viento violeta.
Nos amamos en anocheceres donde
reconocía tu voz en la luz clara
de una cómplice luna quieta.
No obstante el crepúsculo nos vió partir.
Un ave blanca se llevó tu imagen,
me dejó una ausencia; se hundió en mí el
disparo de una ballesta.
Sin embargo seguimos mágicamente
unidos a pesar de cronos y una lejanía somnolienta.
Sé que te has llevado mi corazón junto al tuyo,
con cuidados movimientos de gacela.
Yo me veo siempre reflejada en dos
cielos azules, son tus ojos que me inquietan.
Algunos amores nunca se olvidan,
dejan la herida siempre abierta.
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