• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Anteros

mrtrigueros

Poeta recién llegado
Anteros (Miguel Ruiz Trigueros)

Debería ser lo más normal del mundo,

encontrarte todavía con restos de luz debajo de la almohada,
luciérnagas moribundas en las comisuras de los labios,
medusas de nieve en el abismo de la garganta
cuando abres la boca
para morder el último residuo de los sueños.


Desprendes la noche de tus ojos,
te restriegas violentamente la retina con los puños cerrados,
de entre los dedos brotan esquirlas
de antiquísimas albas.


No debería sorprenderte.
De los bolsillos de la chaqueta
que dejaste colgada antes de dormir
se desbordan aun pequeños hilos de claridad.
Sabes bien que ciertas noches
esa prenda gastada por el tiempo
todavía inunda de resplandores
la boca muda de los armarios.
Sabes que hay trazas de la aurora
que bajan cada noche por las mangas
como gotitas de bengala o de mercurio
que buscan no sé bien que mar inexistente.


Abres la puerta y te echas a andar.
El sol es todavía un presentimiento
obstinadamente inmóvil,
una mancha estelar
apenas perceptible
sobre la parafina interminable de la noche.
Caminas.
Una fosforescencia extraña
se desprende de las suelas apagadas de tus zapatos;
y se mezcla con el barro en proporciones perfectas.
Por tu frente, por tu cuello
se desliza un torrente de astros y de sombras
cuyo origen desesperadamente ignoras.
 
Espectacular belleza la de tu poema. Me ha atrapado esa telaraña estelar de imágenes que recorren tus versos de principio a fin. Mis aplausos y reputación merecida. Saludos.
 
Un placer volver a releer estos magníficos versos.
 
Anteros (Miguel Ruiz Trigueros)

Debería ser lo más normal del mundo,

encontrarte todavía con restos de luz debajo de la almohada,
luciérnagas moribundas en las comisuras de los labios,
medusas de nieve en el abismo de la garganta
cuando abres la boca
para morder el último residuo de los sueños.


Desprendes la noche de tus ojos,
te restriegas violentamente la retina con los puños cerrados,
de entre los dedos brotan esquirlas
de antiquísimas albas.


No debería sorprenderte.
De los bolsillos de la chaqueta
que dejaste colgada antes de dormir
se desbordan aun pequeños hilos de claridad.
Sabes bien que ciertas noches
esa prenda gastada por el tiempo
todavía inunda de resplandores
la boca muda de los armarios.
Sabes que hay trazas de la aurora
que bajan cada noche por las mangas
como gotitas de bengala o de mercurio
que buscan no sé bien que mar inexistente.


Abres la puerta y te echas a andar.
El sol es todavía un presentimiento
obstinadamente inmóvil,
una mancha estelar
apenas perceptible
sobre la parafina interminable de la noche.
Caminas.
Una fosforescencia extraña
se desprende de las suelas apagadas de tus zapatos;
y se mezcla con el barro en proporciones perfectas.
Por tu frente, por tu cuello
se desliza un torrente de astros y de sombras
cuyo origen desesperadamente ignoras.


un poema que no podía dejar de pasar, más aún tu ausencia, espero que vuelva pronto, abrazos poeta
 

Debería ser lo más normal del mundo,

encontrarte todavía con restos de luz debajo de la almohada,
luciérnagas moribundas en las comisuras de los labios,
medusas de nieve en el abismo de la garganta
cuando abres la boca
para morder el último residuo de los sueños.


Desprendes la noche de tus ojos,
te restriegas violentamente la retina con los puños cerrados,
de entre los dedos brotan esquirlas
de antiquísimas albas.


No debería sorprenderte.
De los bolsillos de la chaqueta
que dejaste colgada antes de dormir
se desbordan aun pequeños hilos de claridad.
Sabes bien que ciertas noches
esa prenda gastada por el tiempo
todavía inunda de resplandores
la boca muda de los armarios.
Sabes que hay trazas de la aurora
que bajan cada noche por las mangas
como gotitas de bengala o de mercurio
que buscan no sé bien que mar inexistente.


Abres la puerta y te echas a andar.
El sol es todavía un presentimiento
obstinadamente inmóvil,
una mancha estelar
apenas perceptible
sobre la parafina interminable de la noche.
Caminas.
Una fosforescencia extraña
se desprende de las suelas apagadas de tus zapatos;
y se mezcla con el barro en proporciones perfectas.
Por tu frente, por tu cuello
se desliza un torrente de astros y de sombras
cuyo origen desesperadamente ignoras.



Vuelvo a esta hermosa y exquisita obra...
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba