Sí, sí... no se sorprendan, pero el profesor Iglesias nos ha dejado. Pero Manolo... ¿por qué te has ido? ¿no estabas bien con nosotros? ¿hemos hecho algo que no haya sido de tu agrado...? Dice la prensa local: "...El fallecimiento del doctor Iglesias causó una gran consternación en Compostela, sobre todo entre la clase médica, en la que era muy apreciado..." ¡Mentira!... Todos los que conocíamos a Manolo lo queríamos. Siempre lo recordaré en su casa, en uno de los improvisados congresos que montaba casi semanalmente con científicos, amigos y becarios... Sabio catador de grandes vinos, siempre impecable, con su impecable bigote de Aramis (porque, aunque mosquetero, siempre fue elegante), perfecto anfitrión, encantador conversador, y gafas algo ahumadas que, sin embargo, no lograron nunca ocultar la dulce sonrisa de sus ojos... y sobre todo exquisitamente educado. Pero Manolo... ¿por qué te has ido sin casi despedirte?
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Churrete
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