SOLEDAD
Sentado al borde de la playa,
contemplo muy quedamente
la oscura salida del sol;
invierno incesante,
que sabe a garúas y neblinas
(que recaen y arden
en las grietas del corazón);
una risueña brisa
resbala por la mejilla
del alba ya cansada y madura,
y mi alma silente envejeció
tan ausente, tan solo,
tan lejos del amor…
Sentado al borde de la playa,
contemplo muy quedamente
la oscura salida del sol;
invierno incesante,
que sabe a garúas y neblinas
(que recaen y arden
en las grietas del corazón);
una risueña brisa
resbala por la mejilla
del alba ya cansada y madura,
y mi alma silente envejeció
tan ausente, tan solo,
tan lejos del amor…
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