darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
El horror apareció cuando me acosté a descansar, muchas veces el cerebro se desprende de los sistemas de tu cuerpo y no puedes despertar. El apocalipsis llegó: antorchas de fuego llovían e incendiaban mi casa, gritos desgarradores, una fría mano me saludaba en un lugar ignoto y putrefacto.
Estaba tranquilo, pero este sosiego empezó a desesperarme, porque en mi otra realidad tenía una vida, (aunque nimia y prejuiciosa, era una vida). Cuerpos desnudos llenos de oscuridad, de parafilias sangrientas se llenaban mis exasperados latidos.
El tiempo se estaba acabando, sentí la necesidad de levantarme, sin embargo no lograba hacerlo. Grité, hice fuerza y nada, todo era en vano, después vi que mi cuerpo se levantó pausadamente; otro se había posesionado en mi cuerpo.
Estaba tranquilo, pero este sosiego empezó a desesperarme, porque en mi otra realidad tenía una vida, (aunque nimia y prejuiciosa, era una vida). Cuerpos desnudos llenos de oscuridad, de parafilias sangrientas se llenaban mis exasperados latidos.
El tiempo se estaba acabando, sentí la necesidad de levantarme, sin embargo no lograba hacerlo. Grité, hice fuerza y nada, todo era en vano, después vi que mi cuerpo se levantó pausadamente; otro se había posesionado en mi cuerpo.
