Hildegarda Ares
Poeta recién llegado
El amor es un narciso blanco,
postín de la montaña galopea
en las noches tórridas de los picos
cuando el calor asfixia más.
Busca un corazón que le tiente
a esconderse si le persigue,
busca un corazón para acorralar
si es que no se deja acariciar.
El amor es fuego farolero,
se huye por las esquinas
si le soplas las cenizas
que humeando aún están.
Pero si el amor le huye
sus lenguas se exacerban
crujen hasta abrasarte
en una trampa mortal.
Mago que rarifica el aire
si asfixiándote estás
sortilegio que te atrae
si te quieres esfumar.
Un tridente le gusta usar
cuando te quiere acuchillar
porque te echa de menos o
porque ya no te importa más.
Espada clava' en los ojos
como una hostia sagra,
hurgados son si los cierras
si los abres ciego deja tu altar.
Cuando la nieve cae del cielo
candela arde en los Andes
tiembla, tiembla el fuego
cuando ve la escarcha flotar.
El rio se hiela de celos
si el agua no satisface la sed.
Arde, arde de envidia la noche
cuando te tortura la sed.
¡Ay! Cerril golpe de río
te arrastra si te le enfrentas
te pierde si te le entregas
te desentierra si muerta estás.
Maldito sea el día
en que te encontré
me miraste a los ojos
en tu hoguera me quemé.
~Hildegarda Ares©
postín de la montaña galopea
en las noches tórridas de los picos
cuando el calor asfixia más.
Busca un corazón que le tiente
a esconderse si le persigue,
busca un corazón para acorralar
si es que no se deja acariciar.
El amor es fuego farolero,
se huye por las esquinas
si le soplas las cenizas
que humeando aún están.
Pero si el amor le huye
sus lenguas se exacerban
crujen hasta abrasarte
en una trampa mortal.
Mago que rarifica el aire
si asfixiándote estás
sortilegio que te atrae
si te quieres esfumar.
Un tridente le gusta usar
cuando te quiere acuchillar
porque te echa de menos o
porque ya no te importa más.
Espada clava' en los ojos
como una hostia sagra,
hurgados son si los cierras
si los abres ciego deja tu altar.
Cuando la nieve cae del cielo
candela arde en los Andes
tiembla, tiembla el fuego
cuando ve la escarcha flotar.
El rio se hiela de celos
si el agua no satisface la sed.
Arde, arde de envidia la noche
cuando te tortura la sed.
¡Ay! Cerril golpe de río
te arrastra si te le enfrentas
te pierde si te le entregas
te desentierra si muerta estás.
Maldito sea el día
en que te encontré
me miraste a los ojos
en tu hoguera me quemé.
~Hildegarda Ares©