Malex
Poeta recién llegado
Te acompañaba envuelta en una naranja,cítrico grupúsculo de notas miliunochescas
que al revés, tensan tus músculos finos
y en la fuente de tus retinas negras
te ahogas como Narciso, enamorada de ti misma.
Al final no se que decirles a las constelaciones
cuando inclementes cabalgan buscándote
en los desiertos de la noche arriscada,
lazando al novillo de las madrugadas.
Unas botas de tubo alto, un sombrero de ala ancha
puestos en tu anatomía me recuerdan
a un Jesse James pero en tiempos de Marx,
indómita yegua inmaculada en mezclilla.
Tu sonrisa se clava en mi memoria salvaje
como espuelas blancas en las costillas de un caballo,
sube vaquera, sube y bendice con tus manos
las riendas que son eternas servidoras.
Solo me queda observarte fascinado,
acariciando las crines de la vida,
ambas hasta el más temible forajido
se queda con ganas de robárselas.
que al revés, tensan tus músculos finos
y en la fuente de tus retinas negras
te ahogas como Narciso, enamorada de ti misma.
Al final no se que decirles a las constelaciones
cuando inclementes cabalgan buscándote
en los desiertos de la noche arriscada,
lazando al novillo de las madrugadas.
Unas botas de tubo alto, un sombrero de ala ancha
puestos en tu anatomía me recuerdan
a un Jesse James pero en tiempos de Marx,
indómita yegua inmaculada en mezclilla.
Tu sonrisa se clava en mi memoria salvaje
como espuelas blancas en las costillas de un caballo,
sube vaquera, sube y bendice con tus manos
las riendas que son eternas servidoras.
Solo me queda observarte fascinado,
acariciando las crines de la vida,
ambas hasta el más temible forajido
se queda con ganas de robárselas.
Última edición: