Sinuhé
Poeta adicto al portal
Llego de nuevo, siempre regreso.
Las torres alineadas de ladrillo, siempre pintadas me esperan;
en el esquivo invierno que repite: mi pequeño espacio.
Es inútil entonces el tiempo.
Intentar los comunes escapes, nadar. Marinar los charcos.
Deshojar de nuevo el inicio, de la búsqueda.
En tantas y tantas soledades he aprendido ya, a escuchar los silencios.
He recibido así la certeza común del vacío,
allí; donde no existen las palabras.
Apenas abrazo entonces, esa antigua habitación junto al año feliz,
en las noches perdidas; en lo innecesario.
Así, entonces; me refugio en los quietos lugares donde no existes;
y tengo espadas, y vellocinos, y todo.
Me escapo así, del recuerdo que me cansa y estoy... ausente.
......
.....
....
...
..
.
Las torres alineadas de ladrillo, siempre pintadas me esperan;
en el esquivo invierno que repite: mi pequeño espacio.
Es inútil entonces el tiempo.
Intentar los comunes escapes, nadar. Marinar los charcos.
Deshojar de nuevo el inicio, de la búsqueda.
En tantas y tantas soledades he aprendido ya, a escuchar los silencios.
He recibido así la certeza común del vacío,
allí; donde no existen las palabras.
Apenas abrazo entonces, esa antigua habitación junto al año feliz,
en las noches perdidas; en lo innecesario.
Así, entonces; me refugio en los quietos lugares donde no existes;
y tengo espadas, y vellocinos, y todo.
Me escapo así, del recuerdo que me cansa y estoy... ausente.
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