Childe Harold
Poeta recién llegado
Para respirar desde tu alma
el aliento precipitado
de la ternura,
no tengo que robarte un beso,
ni un abrazo, ni una caricia
bajo la luna.
Ni beber desde tu mirada,
ni arrancar los silencios desde
tu piel desnuda.
Alcanza al inhalar el aire
que circunvala esta epidermis
que sólo suda,
desde la noche que impregnaste
en mi cuerpo el trágico oxígeno
de tu dulzura...
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