Raamses
Poeta asiduo al portal
I
Antes de las sonrisas y el desplome
y con tu sentimiento enrarecer el aire
motivos insisten que te distraes de pasión
por una luz cegadora de invisibles opacos.
Lexotanil para desayunar
aquel calambre en los dedos
quiero extraviarlo en mi equipaje;
pasado rebelde contando historias
menguan las heridas y sangran flores
y llorando es mentira la gravidez.
II
Jamás has de quitar el globo de tu muñeca
de que siempre volverás y a ti retornará,
le convenciste de evitar arrepentirse
el cielo ha reclamado lo que el globo decía
y decía: Me aman.
Las convulsiones inesperadas
de ellas no puede saberse si le extrañas,
intenta a quemarte en su piel y si duele
es un arrebato de deseo resplandeciente,
la inocencia con manzanas en la canasta
sin un destino claro a donde llegar.
Se impuso la ley del afecto infecto
dijiste que de tanto vivir felices
íbamos a morir prematuramente,
tampoco entendí tanta pasión
asimilar la fruta prohibida en libertad.
III
Varios meses y meses en silencio
se fraguaba el último tierno estallido,
estoy seguro que algún día te quedarás
pero sólo envías de visita a un fantasma.
Te han quitado todos los caramelos
cuando has abierto los brazos
y has luchado y luchado en vano
contra una multitud de desgarrados;
dicen los parlantes que no te das cuenta
el amor es una enfermedad mental.
Noches en vela de tantos cariños
juraste que por esta vez te extinguirías
porque un después es rabioso y senil
y no es mi culpa que de tanto buscar
te haya encontrado esperando sentada
oh tú, la estrella indicada.
Antes de las sonrisas y el desplome
y con tu sentimiento enrarecer el aire
motivos insisten que te distraes de pasión
por una luz cegadora de invisibles opacos.
Lexotanil para desayunar
aquel calambre en los dedos
quiero extraviarlo en mi equipaje;
pasado rebelde contando historias
menguan las heridas y sangran flores
y llorando es mentira la gravidez.
II
Jamás has de quitar el globo de tu muñeca
de que siempre volverás y a ti retornará,
le convenciste de evitar arrepentirse
el cielo ha reclamado lo que el globo decía
y decía: Me aman.
Las convulsiones inesperadas
de ellas no puede saberse si le extrañas,
intenta a quemarte en su piel y si duele
es un arrebato de deseo resplandeciente,
la inocencia con manzanas en la canasta
sin un destino claro a donde llegar.
Se impuso la ley del afecto infecto
dijiste que de tanto vivir felices
íbamos a morir prematuramente,
tampoco entendí tanta pasión
asimilar la fruta prohibida en libertad.
III
Varios meses y meses en silencio
se fraguaba el último tierno estallido,
estoy seguro que algún día te quedarás
pero sólo envías de visita a un fantasma.
Te han quitado todos los caramelos
cuando has abierto los brazos
y has luchado y luchado en vano
contra una multitud de desgarrados;
dicen los parlantes que no te das cuenta
el amor es una enfermedad mental.
Noches en vela de tantos cariños
juraste que por esta vez te extinguirías
porque un después es rabioso y senil
y no es mi culpa que de tanto buscar
te haya encontrado esperando sentada
oh tú, la estrella indicada.