Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu sangre en la fragua enraizada del viento.
Fauna que lleva toda relevancia que de vos emerge.
Hundida tu afinidad como un cauce mitológico
martillando en cada golpe de invierno tu naturaleza viva.
Dulce fruta que no sucumbió al doloso táctil del polvo.
¿Quién pudiera llegar a tu origen vegetal que te libera?
Inquieta llama de la vida ardida que te esparce
como un río caudaloso de llamas abiertas, sangrando melodías,
en él quiero sembrar todo lo que de mi tú alteras,
sobre esa luz líquida, transparente y definitiva
quiero conservar todos los recuerdos,
todo lo que de ti formo, día a día,
como un conservacionista enfermo, te protejo
y altero todo tiempo que soltó al exilio nuestros nombres
en las llanuras de lo exiguo.
Fauna que lleva toda relevancia que de vos emerge.
Hundida tu afinidad como un cauce mitológico
martillando en cada golpe de invierno tu naturaleza viva.
Dulce fruta que no sucumbió al doloso táctil del polvo.
¿Quién pudiera llegar a tu origen vegetal que te libera?
Inquieta llama de la vida ardida que te esparce
como un río caudaloso de llamas abiertas, sangrando melodías,
en él quiero sembrar todo lo que de mi tú alteras,
sobre esa luz líquida, transparente y definitiva
quiero conservar todos los recuerdos,
todo lo que de ti formo, día a día,
como un conservacionista enfermo, te protejo
y altero todo tiempo que soltó al exilio nuestros nombres
en las llanuras de lo exiguo.
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