Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer te vi .
Estabas con la mirada perdida en el silencio
de pronto los recuerdos invadieron mi mente
de aquellas tardes en el jardín del deseo
que mis labios carmesí adormecían en tu boca.
Amor que pintamos en la inmensidad del cielo
colgamos esperanzas en paredes desplomadas
ansiando hilar el amor en el ápice del viento
y en el misterio de la noche se deslizó nuestro sueño.
Fue aquella luz del alba que burló nuestro sendero
extinguió nuestras pisadas y fugaces nos perdimos
mi alma te anhelaba; horas y años se hacían eternos
y un manto de desconsuelo me abrigaba con empeño.
Recuerdo cuantas noches desnudamos nuestra piel
donde entregamos todo como la leña al fuego.
Ayer te vi tras un cristal, mendigo de caricias
y comprendí, que eres espejismo en acuífero velero.
Desde que te perdí, se desgranó una lágrima
constante y se anidó en mi silente pecho.
Hoy escribo mis versos con la tinta de mi sangre
mi aliado es el dolor incrustado en mi alma rota.
Elizabeth Flores.
03 / 11 / 12
Fue aquella luz del alba que burló nuestro sendero
extinguió nuestras pisadas y fugaces nos perdimos
mi alma te anhelaba; horas y años se hacían eternos
y un manto de desconsuelo me abrigaba con empeño.
Recuerdo cuantas noches desnudamos nuestra piel
donde entregamos todo como la leña al fuego.
Ayer te vi tras un cristal, mendigo de caricias
y comprendí, que eres espejismo en acuífero velero.
Desde que te perdí, se desgranó una lágrima
constante y se anidó en mi silente pecho.
Hoy escribo mis versos con la tinta de mi sangre
mi aliado es el dolor incrustado en mi alma rota.
Elizabeth Flores.
03 / 11 / 12
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