darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no volveré a jugar damas
en un laberinto de cuadros,
seres ignaros en la tabla
de las piezas macabras,
se arrastran por los casilleros negros
los muertos vivientes
que traicionan tu bondad.
Con dentelladas le desprendes los ojos,
ventanas de una perdición animada,
rocías el efluvio en el sistema del placer,
en el entorno desesperante
de un nihilismo sanguíneo.
Se dilata en el medio el movimiento
de un peón asfixiado por la reacción
del vaho de la miseria humana.
Ludismo de la teomanía,
te recreas con el poder
de la manipulación.
El hambre no te permite cavilar
las sinrazones de un orbe infecto
de hedonismo,
destrucción de órganos palpitantes,
laten recuerdos por la afasia,
por la ansiedad de calmar la frustración.
Continúas por el sendero
de la perfidia diagonal,
llegas a ser Dama del Imperio
de los culpables.
Empiezas a devorar la roja carne
en la marea de un conducto pestilente.
Lo cotidiano y perverso
se vuelve cliché,
es como un pasatiempo destructivo,
es como el estereotipo que te llevará
al ocaso del calor ingente.
Estas mordido por el jugador silencioso,
ahora eres parte de una infección que,
como mundano amaste.