frank c.
Poeta adicto al portal
Con el canto sonoro de los grillos
se acercaba la noche sin estrellas,
la lluvia cubría de acuíferas cortinas
la cara inmaculada de la bella.
El dios de los suspiros
se anidaba en su pecho,
revoloteada en ella,
-comía de sus carnes-
¡y ella!, imperturbable se dejaba
Comer,
para desaparecer
sin sentirse culpable.
Colibrí de otros tiempos
¿Donde escondes tu miel?
si una mina de sal brota de tus pupilas,
es la luna, es el mar, o es tu amor imposible,
quien te marchita la piel con tanta hiel.
¡Ella no contesto!
-su mirada era ausente-
camino como un raro robot
sin alma Y sin sentido,
y se perdió sonriendo
entre bosques mentales
pensando en el tal vez
Y en su querer prohibido.
se acercaba la noche sin estrellas,
la lluvia cubría de acuíferas cortinas
la cara inmaculada de la bella.
El dios de los suspiros
se anidaba en su pecho,
revoloteada en ella,
-comía de sus carnes-
¡y ella!, imperturbable se dejaba
Comer,
para desaparecer
sin sentirse culpable.
Colibrí de otros tiempos
¿Donde escondes tu miel?
si una mina de sal brota de tus pupilas,
es la luna, es el mar, o es tu amor imposible,
quien te marchita la piel con tanta hiel.
¡Ella no contesto!
-su mirada era ausente-
camino como un raro robot
sin alma Y sin sentido,
y se perdió sonriendo
entre bosques mentales
pensando en el tal vez
Y en su querer prohibido.