moy
Poeta recién llegado
CISNES NEGROS
Cisnes Negros con perfiles de sombras
y tu mi amada tan lejos en la perdida distancia.
I
¿Quién tocara el clavicordio destrozado
con teclas pintadas de cielo nocturno?
¿Haría música de tristes recuerdos
en un diario puro y vacío?
O ¿Seguiría la partitura de la voz
de los lagos?
¿Por qué ella es la silueta
de mis lunas nuevas?
¿Quién escribió mi destino
y planeo en el la fatalidad de mi espíritu?
II
Yo sé, buscabas en mis dedos
los motivos de las mariposas,
y encontraste parajes espejo
y azules paradisiacos, parque parisianos,
en un monociclo pretendí ser un payaso,
te falle por no poder forzar las risas
y así termine con maquillaje negro en las mejías,
siendo el mimo que pintara
tus blancos palacios de grises
y de negro tus rosados castillos.
III
Lo siento, por olvidar dijes y medallones,
ahora que te fuiste hay un vacío
en los girasoles del campo
florido que fueron hace años
mis ojos.
Pero no podría vivir
sin esas alboradas
que bailan en los horizontes,
todas ellas imposibles de olvidar.
Lo siento porque fueras mi inspiración y pintarte en poesía.
IV
Y aquí tan solo
valoro el ritmo de mi devoción,
porque pasan las noches frente a mi
como cisnes con plumajes de sombras,
zafiros oscuros por alas,
un clavicordio con teclas de carbón,
tienen la melancolía en sus ojos
y en su danzar suave la amarga nostalgia.
Y aquí tan solo
valoro el ritmo de mi devoción.
16/10/2012
Cisnes Negros con perfiles de sombras
y tu mi amada tan lejos en la perdida distancia.
I
¿Quién tocara el clavicordio destrozado
con teclas pintadas de cielo nocturno?
¿Haría música de tristes recuerdos
en un diario puro y vacío?
O ¿Seguiría la partitura de la voz
de los lagos?
¿Por qué ella es la silueta
de mis lunas nuevas?
¿Quién escribió mi destino
y planeo en el la fatalidad de mi espíritu?
II
Yo sé, buscabas en mis dedos
los motivos de las mariposas,
y encontraste parajes espejo
y azules paradisiacos, parque parisianos,
en un monociclo pretendí ser un payaso,
te falle por no poder forzar las risas
y así termine con maquillaje negro en las mejías,
siendo el mimo que pintara
tus blancos palacios de grises
y de negro tus rosados castillos.
III
Lo siento, por olvidar dijes y medallones,
ahora que te fuiste hay un vacío
en los girasoles del campo
florido que fueron hace años
mis ojos.
Pero no podría vivir
sin esas alboradas
que bailan en los horizontes,
todas ellas imposibles de olvidar.
Lo siento porque fueras mi inspiración y pintarte en poesía.
IV
Y aquí tan solo
valoro el ritmo de mi devoción,
porque pasan las noches frente a mi
como cisnes con plumajes de sombras,
zafiros oscuros por alas,
un clavicordio con teclas de carbón,
tienen la melancolía en sus ojos
y en su danzar suave la amarga nostalgia.
Y aquí tan solo
valoro el ritmo de mi devoción.
16/10/2012
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