eduardocarpio
Poeta adicto al portal
COPLAS DE AUSENCIA
Era materia del gozo,
era una magia suasoria,
era así;
ahora bajo sollozo,
guárdele el cielo memoria
carmesí.
Iba su sangre en la mía,
éramos fuerza y sentido
al unísono;
hoy muestra -pálida y fría-
en la mejilla su olvido,
ya grandísono.
Quede la noche brillante,
desplegando sosegada
lenidad,
que habiendo pena abundante
solo quiera ser callada
soledad.
De tan alto requisito
no le inquiete más desvelo
al dolor;
tantas veces fue proscrito,
cuantas hizo del consuelo
su labor.
Y bastara la orfandad,
troquel del sumo vacío
y aflicción,
pues ausencia es gravedad
y del alma desvarío
de excepción.
eduardocarpio
12 de noviembre de 2012
Era materia del gozo,
era una magia suasoria,
era así;
ahora bajo sollozo,
guárdele el cielo memoria
carmesí.
Iba su sangre en la mía,
éramos fuerza y sentido
al unísono;
hoy muestra -pálida y fría-
en la mejilla su olvido,
ya grandísono.
Quede la noche brillante,
desplegando sosegada
lenidad,
que habiendo pena abundante
solo quiera ser callada
soledad.
De tan alto requisito
no le inquiete más desvelo
al dolor;
tantas veces fue proscrito,
cuantas hizo del consuelo
su labor.
Y bastara la orfandad,
troquel del sumo vacío
y aflicción,
pues ausencia es gravedad
y del alma desvarío
de excepción.
eduardocarpio
12 de noviembre de 2012
PS Me dejó el soneto de Eduardo de la Barra, aquel de voces antiguas y bellas, pensativo y me dio pie y ocurrencia para estas mis primeras estrofas manriqueñas. Por atrevido, pronto supe de su dificultad, pero he de seguir insistiendo porque me dejan "queriendo querer". No es baladí la intención.