darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
A sus doce años la nena se divertía peinando y vistiendo su muñeca favorita, aunque tenía un sinnúmero de Barbies anoréxicas y Kenes metrosexuales. Muchas veces hablaba con sus seres inertes:
-¿A dónde nos vamos a pasear hoy? dijo la nena.
Y la muñeca giró toda su cabeza y le contestó: -¡Al infierno!
Y la nena, jamás volvió a jugar con sus muñecas.
-¿A dónde nos vamos a pasear hoy? dijo la nena.
Y la muñeca giró toda su cabeza y le contestó: -¡Al infierno!
Y la nena, jamás volvió a jugar con sus muñecas.
