Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Sordo enfado
Si alguna vez aciertas con tu queja
no te engañe tu ciencia presumida,
que ser la cenicienta de la vida
no te hace más amada y menos vieja.
Por eso escucha y pon la gran oreja,
-que en oídos resuelven la partida-
Los años locos son en ti barrida,
y el sordo mío más del tuyo aleja.
Cuando lo sordo escucha y bien nos canta,
los signos de la mano son la voz
del diálogo forzado, vera planta,
que aprende la garganta y es veloz,
el decir que las manos son la santa
en boca de un enfado tan precoz.
Del monstruo soy feroz,
Frankenstein, el llamado hombre mudo,
que entamo quiso hablares, y no pudo.
Si alguna vez aciertas con tu queja
no te engañe tu ciencia presumida,
que ser la cenicienta de la vida
no te hace más amada y menos vieja.
Por eso escucha y pon la gran oreja,
-que en oídos resuelven la partida-
Los años locos son en ti barrida,
y el sordo mío más del tuyo aleja.
Cuando lo sordo escucha y bien nos canta,
los signos de la mano son la voz
del diálogo forzado, vera planta,
que aprende la garganta y es veloz,
el decir que las manos son la santa
en boca de un enfado tan precoz.
Del monstruo soy feroz,
Frankenstein, el llamado hombre mudo,
que entamo quiso hablares, y no pudo.