Yo estoy contigo, aunque tú no sepas nada,
te miro desde lejos deseando tu mirada,
estoy en tus silencios, en tus sueños, en tus ganas,
admirándote de lejos, con mi alma enamorada,
y en mis sueños te deseo, aunque tú no sepas nada.
Y en la soledad de mis días, tan solo esperaba,
hacerme de coraje y confesarte que te amaba,
contarte mi secreto, mis angustias, mi desvelo,
que en mis noches de delirio con mis manos te aferraba,
y apretándote en mi pecho, mi pasión te susurraba.
Y esa noche de delirio, mi deseo consumaba,
amaneciendo en mi hombro suavemente despertabas,
ese sueño aún va conmigo, día y noche me acompaña,
y ese sueño tan hermoso que mi mente imaginara,
en mi alma está grabado, solo tú no sabes nada.
Y los días pasaron, te vi de pronto enamorada,
la angustia y el dolor, a mi alma desgarraba,
sufriendo en silencio, premio a mi cobardía,
por callar mis sentimientos, por no haberte dicho nada,
por temor que tu rechazo a mi vida destrozara.
Y ese día en el altar, bella, radiante, inmaculada,
el "sí" pronunciado ante Dios, fue como una puñalada,
que se clavó en mi pecho, y en la ilusión que atesoraba,
hoy eres mujer casada, y yo te sigo queriendo,
muriendome por dentro, aunque tú no sepas nada.
Carlos Martinez
Derechos reservados.
te miro desde lejos deseando tu mirada,
estoy en tus silencios, en tus sueños, en tus ganas,
admirándote de lejos, con mi alma enamorada,
y en mis sueños te deseo, aunque tú no sepas nada.
Y en la soledad de mis días, tan solo esperaba,
hacerme de coraje y confesarte que te amaba,
contarte mi secreto, mis angustias, mi desvelo,
que en mis noches de delirio con mis manos te aferraba,
y apretándote en mi pecho, mi pasión te susurraba.
Y esa noche de delirio, mi deseo consumaba,
amaneciendo en mi hombro suavemente despertabas,
ese sueño aún va conmigo, día y noche me acompaña,
y ese sueño tan hermoso que mi mente imaginara,
en mi alma está grabado, solo tú no sabes nada.
Y los días pasaron, te vi de pronto enamorada,
la angustia y el dolor, a mi alma desgarraba,
sufriendo en silencio, premio a mi cobardía,
por callar mis sentimientos, por no haberte dicho nada,
por temor que tu rechazo a mi vida destrozara.
Y ese día en el altar, bella, radiante, inmaculada,
el "sí" pronunciado ante Dios, fue como una puñalada,
que se clavó en mi pecho, y en la ilusión que atesoraba,
hoy eres mujer casada, y yo te sigo queriendo,
muriendome por dentro, aunque tú no sepas nada.
Carlos Martinez
Derechos reservados.
::