Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Locura de amor
Desgarrado en estas lágrimas de la noche
te recuerdo desnuda frente a la mar
y siento el temblor de tu cuerpo en mis brazos
cada vez, que puedo embestir tu cuerpo acogedor.
Ese amor aún vive en cada uno de nosotros
y no puedo mentirme, que tus labios
me enloquecen cuando saboreas los mios,
mas aún tu boca en mi boca
es delicia y locura desenfrenada.
Tu cintura tan pequeña se va abriendo
para que mis manos se pierdan en tus frutos
que me ofreces a cada instante
y no puedo detenerme ante tanta belleza.
Amor, eres mi locura , tu belleza me hace delirar
y tus manos apretadas a las mías en la arena
sumandose a tus gemidos,
son acompañados por el ruido del mar
ese que es testigo de esta locura de amor.
Paloma mía, ven una vez mas
regalame tus columnas de piel suave
y déjame soñar acariciandote toda
llegando hacia arriba al cielo
de tus esferas, esas tiernas amigas
que nunca se niegan a la brisa.
Hoy mas que nunca te siento mía,
te veo en cada espacio de la vida
duermo con tus ojos pegados
en imágenes imborrables donde
solo somos uno, en esta locura de amor tierno
y pasional como los albatros que nos miran siempre.
Te amo, mas allá de las palabras...
Hector Alberto Villarruel.
Desgarrado en estas lágrimas de la noche
te recuerdo desnuda frente a la mar
y siento el temblor de tu cuerpo en mis brazos
cada vez, que puedo embestir tu cuerpo acogedor.
Ese amor aún vive en cada uno de nosotros
y no puedo mentirme, que tus labios
me enloquecen cuando saboreas los mios,
mas aún tu boca en mi boca
es delicia y locura desenfrenada.
Tu cintura tan pequeña se va abriendo
para que mis manos se pierdan en tus frutos
que me ofreces a cada instante
y no puedo detenerme ante tanta belleza.
Amor, eres mi locura , tu belleza me hace delirar
y tus manos apretadas a las mías en la arena
sumandose a tus gemidos,
son acompañados por el ruido del mar
ese que es testigo de esta locura de amor.
Paloma mía, ven una vez mas
regalame tus columnas de piel suave
y déjame soñar acariciandote toda
llegando hacia arriba al cielo
de tus esferas, esas tiernas amigas
que nunca se niegan a la brisa.
Hoy mas que nunca te siento mía,
te veo en cada espacio de la vida
duermo con tus ojos pegados
en imágenes imborrables donde
solo somos uno, en esta locura de amor tierno
y pasional como los albatros que nos miran siempre.
Te amo, mas allá de las palabras...
Hector Alberto Villarruel.