marian
Poeta adicto al portal
Brisas de incertidumbre acarician mi piel,
la duda de mi corazón no se aparta,
y el miedo al fracaso se hace más grande.
Mientrás las olas rozan mis pies,
pies ya fríos por el apagado fuego de tu amor,
la arena incontable es comparable a la soledad
que se aloja en mi inmóvil corazón,
corazón ya muerto e incinerado en el fuego del dolor.
Quiero luchar por tu amor pero la debilidad me asola,
tan débil que las lágrimas por sí sólas se derraman,
tan sólo basta con un suspiro lento y doloroso.
Se escucha un crujido... es el crujido de mi alma
partiendose en dos, el hacha de la melancolía
me partió como si fuese una simple madera vieja,
ya vacía por dentro sin nada que merezca la pena,
sólo para ser echada al fuego...
Y es que la duda creció,
me ahogó en el pozo de la desconfianza,
y desde entonces nuestro amor falleció...
la duda de mi corazón no se aparta,
y el miedo al fracaso se hace más grande.
Mientrás las olas rozan mis pies,
pies ya fríos por el apagado fuego de tu amor,
la arena incontable es comparable a la soledad
que se aloja en mi inmóvil corazón,
corazón ya muerto e incinerado en el fuego del dolor.
Quiero luchar por tu amor pero la debilidad me asola,
tan débil que las lágrimas por sí sólas se derraman,
tan sólo basta con un suspiro lento y doloroso.
Se escucha un crujido... es el crujido de mi alma
partiendose en dos, el hacha de la melancolía
me partió como si fuese una simple madera vieja,
ya vacía por dentro sin nada que merezca la pena,
sólo para ser echada al fuego...
Y es que la duda creció,
me ahogó en el pozo de la desconfianza,
y desde entonces nuestro amor falleció...
:: ::