Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Presencia
Parado el sol me quema toda el alma,
y cansado camino con el fuego;
pienso que descansaba... Luego, luego,
soñaré, escaso el río de su calma.
Si me abrasó, ceniza pueda flama,
vivir el nuevo brío... Niego, niego,
que se me avive calmo, si no riego,
con su río ese fuego de mi palma.
Caminando, el calor me tiene esquivo,
si se para el andar que nos consume,
buscaremos... ¡Y mira!, el sol ardiente,
parado frente a nuestros pasos, vivo,
se muestra con su cara, grande, inmune,
en busca del tesón que está presente.
Parado el sol me quema toda el alma,
y cansado camino con el fuego;
pienso que descansaba... Luego, luego,
soñaré, escaso el río de su calma.
Si me abrasó, ceniza pueda flama,
vivir el nuevo brío... Niego, niego,
que se me avive calmo, si no riego,
con su río ese fuego de mi palma.
Caminando, el calor me tiene esquivo,
si se para el andar que nos consume,
buscaremos... ¡Y mira!, el sol ardiente,
parado frente a nuestros pasos, vivo,
se muestra con su cara, grande, inmune,
en busca del tesón que está presente.