Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
DIKEDA.
Te volví a ver y a soñar toda una noche
al despertarme, te seguía viendo y soñando,
moje una media sonrisa en el café con leche
y las galletas las guarde en la chaqueta
como si fueran papel para escribirte,
cuando te necesitara y te quisiera decir te quiero.
Y separé las gotas de la ducha con las manos
cerré el grifo y me quede dibujando,
en la mampara llena de vaho, dos trazos paralelos
como si fueran tus labios y los bese apasionado
y te dije buenos días, DIKEDA.
Al día ya no le llamo día, lo he rebautizado
ahora le llamo recuerdo de ti
me gusta que me acompañes en el pensamiento
ver como florecen esos hoyitos en las mejillas,
mientras te ríes para dejarme ver
esa luz de alegría que ilumina tú cara.
Ver como brota en mí, el miedo de tú ausencia
pero disfrutando del dolor que no daña
porque dolería más el no haberte conocido
sabiendo que existes y siendo realidad
con un pelo negro que envuelve tú retrato,
dejando escapar un flequillo que me tapa tú mirada.
No doy gracias, pero si he de darlas
que sea a ti por llenar mis noches de magia,
por envolverme en tus palabras
que me curan el alma y me hacen sentir
el hombre más afortunado de la tierra.
Quererte te quiero, DIKEDA
Sentirte te siento, DIKEDA.
Besarte te beso, DIKEDA.
Que te quedes dentro de mí
y que me lleves dentro de ti
que consiga oírte decir, DIKEDA;
que ya has dejado de quererme
porque has empezado a amarme.
Te volví a ver y a soñar toda una noche
al despertarme, te seguía viendo y soñando,
moje una media sonrisa en el café con leche
y las galletas las guarde en la chaqueta
como si fueran papel para escribirte,
cuando te necesitara y te quisiera decir te quiero.
Y separé las gotas de la ducha con las manos
cerré el grifo y me quede dibujando,
en la mampara llena de vaho, dos trazos paralelos
como si fueran tus labios y los bese apasionado
y te dije buenos días, DIKEDA.
Al día ya no le llamo día, lo he rebautizado
ahora le llamo recuerdo de ti
me gusta que me acompañes en el pensamiento
ver como florecen esos hoyitos en las mejillas,
mientras te ríes para dejarme ver
esa luz de alegría que ilumina tú cara.
Ver como brota en mí, el miedo de tú ausencia
pero disfrutando del dolor que no daña
porque dolería más el no haberte conocido
sabiendo que existes y siendo realidad
con un pelo negro que envuelve tú retrato,
dejando escapar un flequillo que me tapa tú mirada.
No doy gracias, pero si he de darlas
que sea a ti por llenar mis noches de magia,
por envolverme en tus palabras
que me curan el alma y me hacen sentir
el hombre más afortunado de la tierra.
Quererte te quiero, DIKEDA
Sentirte te siento, DIKEDA.
Besarte te beso, DIKEDA.
Que te quedes dentro de mí
y que me lleves dentro de ti
que consiga oírte decir, DIKEDA;
que ya has dejado de quererme
porque has empezado a amarme.
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