una camisa blanca, casi de luna,
abandonando lentamente los contornos
de una promesa,
un velo que se desliza, ofreciendo,
tu pureza vestida con la flor de almendros
y cerezos
trazaré con el lapiz fino de un anhelo
las curvas míticas de tu cuerpo
acariciaré tus pétalos ofrecidos
con el tacto tembloroso de mis dedos,
apartaré de tu frente
el cabello que cubre tus pensamientos
y contemplaré el perfil de tus pechos
sin atreverme a rozar las cumbres infinitas
del deseo
dejaré mis besos esparcidos
por tus superficies tersas y acariciadoras,
divididas, en el mundo interpretado de tus ensueños
y cuando tus versos todos hallan sembrando mi cuerpo
apresaré el mirar profundo de tus ojos
con el brillo de la ternura eterna,
meciéndose en ellos
abandonando lentamente los contornos
de una promesa,
un velo que se desliza, ofreciendo,
tu pureza vestida con la flor de almendros
y cerezos
trazaré con el lapiz fino de un anhelo
las curvas míticas de tu cuerpo
acariciaré tus pétalos ofrecidos
con el tacto tembloroso de mis dedos,
apartaré de tu frente
el cabello que cubre tus pensamientos
y contemplaré el perfil de tus pechos
sin atreverme a rozar las cumbres infinitas
del deseo
dejaré mis besos esparcidos
por tus superficies tersas y acariciadoras,
divididas, en el mundo interpretado de tus ensueños
y cuando tus versos todos hallan sembrando mi cuerpo
apresaré el mirar profundo de tus ojos
con el brillo de la ternura eterna,
meciéndose en ellos
::
: No había visto esta preciosidad.