Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
no anhelo la perfección de tu ser,
sino el empeño de tus labios
por traer a la mesa la palabra
certera, el halago serio para
endulzar el pan, la oración el café,
la palabra que nos aleje de las
malas aguas, que no nos mande
al demonio convertidos en gotas
de sal, en hervores de olvido, que no
rompa los sueños tras los párpados,
no anhelo la perfección de un encuentro,
sino ese abrazarnos como si el mundo
no pudiera mirarnos, quiero tus labios
para guardar tu palabra en los míos,
para besarnos como si el amor no existiera.
Due 11.11.12 en una tarde llena de estrellas en donde puedo leer su mitología rompiendo en olas, bañando otras playas…
Nota 1. Aquel astrónomo decidió suicidarse; así que esperó pacientemente en el lugar indicado la caída del meteorito que se encargaría del asunto.
Nota 2. Las esposas son dueñas de la Ley de la oferta y la de manda
Nota 3. Me he equivocado en casi todo. Pero disfruté.
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