jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
me da miedo llegar a ser feliz
lo cerca que estoy de ser feliz
lo poco que me falta para ser feliz
me da miedo ver cómo voy deponiendo una a una mis defensas
mi discurso derrotista de exaltación al fracaso
mis aspavientos y gesticulaciones y palabras malsonantes
mi cinismo y mi fachada de hombre duro y cabronazo
al que ninguna mujer podrá jamás cambiar
me da miedo tener que reconocer que viví equivocado
que la felicidad existe
que puede haber mañanas donde no necesite darle un trago
a mi botella de whisky para sentir ánimos de levantarme
ni blasfemar, ni maldecir mi puta negra suerte
mi puta desgracia, mi puta y jodida y pendeja vida
que me basta con pensar en aurora para alegrarme de estar vivo
recordar su sonrisa
mirar una de sus fotos
hablar con ella por teléfono de cualquier asunto sin importancia
me da miedo haberme abierto y permitido
que otra persona se asomara a mi interior
haberle mostrado lo que realmente soy
la soledad que siento
los malditos traumas que tengo
la tristeza y la angustia que frecuentemente me asaltan
y la facilidad con que puedo llegar a derrumbarme
me da miedo que ella sepa lo profundamente que me lastimaría
las ganas de matarme que me darían
si de repente me dijera que ya no quiere saber nada de mí
que mejor la olvide
que se le cayó la venda de los ojos y me vio tal cual soy
un hombrecito sin mayores atributos
una caperucita roja disfrazada de lobo feroz
un viejo bravucón al que en el fondo lo espantan las mujeres
me da miedo el aire, la luz del sol
este cielo tan azul que tienen las mañanas
de un azul que yo no conocía
ni me imaginaba que pudiera existir
me da miedo que se me caiga de las manos
este cristal sin rayaduras y se haga pedazos el resplandor
y todo vuelva a ser oscuro y frío y cenagoso
y las criaturas reptantes vuelvan a habitarme
me da miedo estar a punto de ser feliz
a nada de ser feliz
y venir a enterarme de pronto uno de estos días
cualquier mañana al abrir los ojos y verla allí a mi lado
sumida en su sueño profundo y distante de estrella perdida en la vía láctea
venir a enterarme de pronto que mi vida
es maravillosa
lo cerca que estoy de ser feliz
lo poco que me falta para ser feliz
me da miedo ver cómo voy deponiendo una a una mis defensas
mi discurso derrotista de exaltación al fracaso
mis aspavientos y gesticulaciones y palabras malsonantes
mi cinismo y mi fachada de hombre duro y cabronazo
al que ninguna mujer podrá jamás cambiar
me da miedo tener que reconocer que viví equivocado
que la felicidad existe
que puede haber mañanas donde no necesite darle un trago
a mi botella de whisky para sentir ánimos de levantarme
ni blasfemar, ni maldecir mi puta negra suerte
mi puta desgracia, mi puta y jodida y pendeja vida
que me basta con pensar en aurora para alegrarme de estar vivo
recordar su sonrisa
mirar una de sus fotos
hablar con ella por teléfono de cualquier asunto sin importancia
me da miedo haberme abierto y permitido
que otra persona se asomara a mi interior
haberle mostrado lo que realmente soy
la soledad que siento
los malditos traumas que tengo
la tristeza y la angustia que frecuentemente me asaltan
y la facilidad con que puedo llegar a derrumbarme
me da miedo que ella sepa lo profundamente que me lastimaría
las ganas de matarme que me darían
si de repente me dijera que ya no quiere saber nada de mí
que mejor la olvide
que se le cayó la venda de los ojos y me vio tal cual soy
un hombrecito sin mayores atributos
una caperucita roja disfrazada de lobo feroz
un viejo bravucón al que en el fondo lo espantan las mujeres
me da miedo el aire, la luz del sol
este cielo tan azul que tienen las mañanas
de un azul que yo no conocía
ni me imaginaba que pudiera existir
me da miedo que se me caiga de las manos
este cristal sin rayaduras y se haga pedazos el resplandor
y todo vuelva a ser oscuro y frío y cenagoso
y las criaturas reptantes vuelvan a habitarme
me da miedo estar a punto de ser feliz
a nada de ser feliz
y venir a enterarme de pronto uno de estos días
cualquier mañana al abrir los ojos y verla allí a mi lado
sumida en su sueño profundo y distante de estrella perdida en la vía láctea
venir a enterarme de pronto que mi vida
es maravillosa