Puedo hablar del amor, ser un héroe esta noche
embriagarme en tus ojos, espantar la rutina.
Sentir, con un buen trago, que nada se termina
hacer, con unos versos, de la pasión, derroche.
Puedo acaso soñar, gritar que estoy despierto
ir a pescar estrellas en el río de un vino.
Creer que la distancia, nomas, es un camino
y que todos los barcos, van al mismo puerto.
Puedo pintar la vida, jugando en los trigales,
dibujar en el monte, el murmullo primero.
Puedo, pisando barro, hacer como el hornero
levantarme una casa, cantando en sus umbrales.
Puedo, porque soy hombre, pasajero en la tierra
sabiendo que ante todo, la vida es un momento.
Puedo, porque soy pájaro, que en el plumaje encierra
el canto de la vida, que le ha dejado el viento.
Puedo, en cada invierno, inventarme un abrigo
soplarle a una guitarra, la voz de tierra adentro.
Todo eso puedo, a partir de este encuentro,
pero no puedo nada...cuando no estás conmigo.
Marino Fabianesi
embriagarme en tus ojos, espantar la rutina.
Sentir, con un buen trago, que nada se termina
hacer, con unos versos, de la pasión, derroche.
Puedo acaso soñar, gritar que estoy despierto
ir a pescar estrellas en el río de un vino.
Creer que la distancia, nomas, es un camino
y que todos los barcos, van al mismo puerto.
Puedo pintar la vida, jugando en los trigales,
dibujar en el monte, el murmullo primero.
Puedo, pisando barro, hacer como el hornero
levantarme una casa, cantando en sus umbrales.
Puedo, porque soy hombre, pasajero en la tierra
sabiendo que ante todo, la vida es un momento.
Puedo, porque soy pájaro, que en el plumaje encierra
el canto de la vida, que le ha dejado el viento.
Puedo, en cada invierno, inventarme un abrigo
soplarle a una guitarra, la voz de tierra adentro.
Todo eso puedo, a partir de este encuentro,
pero no puedo nada...cuando no estás conmigo.
Marino Fabianesi