Orfelunio
Poeta veterano en el portal
De Veneno y Chocolate
Aquel beso que me diste
aún me sabe a chocolate,
que la fresa te comiste
de mi pobre colorante.
Y entre natas de amargura
el cacao es mi pasión,
tu dulzor la gran locura
que rebosa mi tazón.
Mojaré mi labio alegre
todo lleno de ilusión;
chocolates de la fiebre
que me enciendan picantón,
y beber los torreones
en la piel de tu turrón.
Me persiguen tus quieros
como monstruos dañinos,
y se infectan los besos
que me diste caninos.
Y me persigue tu vientre
lleno de lavas y timo,
que danza como serpiente
y muerde por incisivo.
De veneno estoy lleno,
mi rojez ya se acaba;
llegue el pálido sueño
con tu esencia clavada.
No me quites el agua de tu fuente
que me sacia la sed, y yo no puedo,
vivir sin ese río de aliciente
santuario bendecido con mi credo.
Tus mares son escala y grande puente
que me lleva hasta el cielo, que me quedo,
bebiendo entre los puertos obediente
la espera de tu barco con denuedo.
Un torrente de amor es lo que tiene
tu cuerpo bajo el agua más bravía,
que recorre en extraños ondulantes,
mis montañas resecas, que quería,
a tus aguas beberme por si viene,
de tu amor una fuerte y gran sequía.
Aquel beso que me diste
aún me sabe a chocolate,
que la fresa te comiste
de mi pobre colorante.
Y entre natas de amargura
el cacao es mi pasión,
tu dulzor la gran locura
que rebosa mi tazón.
Mojaré mi labio alegre
todo lleno de ilusión;
chocolates de la fiebre
que me enciendan picantón,
y beber los torreones
en la piel de tu turrón.
Me persiguen tus quieros
como monstruos dañinos,
y se infectan los besos
que me diste caninos.
Y me persigue tu vientre
lleno de lavas y timo,
que danza como serpiente
y muerde por incisivo.
De veneno estoy lleno,
mi rojez ya se acaba;
llegue el pálido sueño
con tu esencia clavada.
No me quites el agua de tu fuente
que me sacia la sed, y yo no puedo,
vivir sin ese río de aliciente
santuario bendecido con mi credo.
Tus mares son escala y grande puente
que me lleva hasta el cielo, que me quedo,
bebiendo entre los puertos obediente
la espera de tu barco con denuedo.
Un torrente de amor es lo que tiene
tu cuerpo bajo el agua más bravía,
que recorre en extraños ondulantes,
mis montañas resecas, que quería,
a tus aguas beberme por si viene,
de tu amor una fuerte y gran sequía.