Lope
Poeta adicto al portal
Desde tus ojos hasta tus pies te siento libre.
Libre como liebre que se escabulle entre la vereda,
como una verdad entre tus labios que se escapa,
como un ave que despega de tus caderas.
Entre las ramas de tu cabello mis pájaros se anidan,
le das vida a mis sueños que naufragan en los mares.
No te separes de mis ansias ambulantes
de poder comerte cada uno de tus lunares.
De tu boca el linaje de lunares que me guían
a tu abdomen donde la piel deja de ser tan fría.
Me das un respiro con tus poros abiertos
y se te eriza la piel con el movimiento de mis manos.
Te acaricio como una flor delicada,
te dedico mis miradas como estela brillante.
Te entrego mis besos aferrados al arte
y a tu espalda mis versos ambulantes.
Tus curvas son peligrosas
si se posan frente de mi.
Pues me despiertas,
como a un lobo la luna llena.
Abres la puerta que me mantiene cautivo
y revivo con las ganas de subir tu marea.
Te describo entre mis papeles cada día
y amada mía tu piel es lava entre mis dedos.
Perdoné a la luna por un descuido de la noche
y ahí sigue el descuido iluminando mis penumbras.
Las palabras que te escribo me las llevaré a la tumba,
junto con mis reproches y mis ansias nocturnas.
Libre como liebre que se escabulle entre la vereda,
como una verdad entre tus labios que se escapa,
como un ave que despega de tus caderas.
Entre las ramas de tu cabello mis pájaros se anidan,
le das vida a mis sueños que naufragan en los mares.
No te separes de mis ansias ambulantes
de poder comerte cada uno de tus lunares.
De tu boca el linaje de lunares que me guían
a tu abdomen donde la piel deja de ser tan fría.
Me das un respiro con tus poros abiertos
y se te eriza la piel con el movimiento de mis manos.
Te acaricio como una flor delicada,
te dedico mis miradas como estela brillante.
Te entrego mis besos aferrados al arte
y a tu espalda mis versos ambulantes.
Tus curvas son peligrosas
si se posan frente de mi.
Pues me despiertas,
como a un lobo la luna llena.
Abres la puerta que me mantiene cautivo
y revivo con las ganas de subir tu marea.
Te describo entre mis papeles cada día
y amada mía tu piel es lava entre mis dedos.
Perdoné a la luna por un descuido de la noche
y ahí sigue el descuido iluminando mis penumbras.
Las palabras que te escribo me las llevaré a la tumba,
junto con mis reproches y mis ansias nocturnas.