Aru
Poeta fiel al portal
Estas letras que voy a presentar en el portal son un seguimiento que hice a la poesía de Neruda, pero con mi estilo, titulada: “Nuevo Soneto a Helena”, el cual a su vez se realizó en base al poema original cuyo autor fue Pierre de Ronsard, y que se titulaba: “Soneto a Helena”. El mío lo titulé: “Otro Soneto a Helena”, está escrito con mi estilo y por lo tanto no debe ser comparado con el que aquí se citará en formato de video sólo como ejemplo para saber del cual tomé la idea, en este caso, de la versión de Neruda. Sin nada más que decir dejo el video y cito una fuente de donde obtuve el poema. Un saludo a todos.
[video=youtube;LYgZnFflOBk]http://www.youtube.com/watch?v=LYgZnFflOBk[/video]
Fuente: http://blogs.20minutos.es/poesia/2009/02/04/a-nuevo-soneto-helena-aa-pablo-neruda-1904-1973/
Otro soneto a Helena
Pasaron mil silencios por tu cuerpo marchito
y pienso aún reluces la mirada dorada.
Recuerdo tantos soles en tu piel dibujada;
perfecta rosa en miel con sabor infinito.
Recuerdo diste luz y tu abrigo bendito
y dando de beber de tus senos, cansada,
las tardes eran noches de repente, mi amada,
Así pasaron años por tu rostro bonito
que tercas huellas fueron con sus vientos dejando.
Así tus curvas todo el encanto perdieron
y frágil despediste a tus hijos llorando.
Viviste mil auroras que en tus ojos fluyeron
y pienso que quizás te me halles pensando,
sabiendo que mis ojos tan lejanos partieron.
Sabiendo que te vieron
ser flor de primavera con los labios de sal
y siempre te recuerdan y atesoran igual.
(Todos los derechos reservados)
Fuente: http://blogs.20minutos.es/poesia/2009/02/04/a-nuevo-soneto-helena-aa-pablo-neruda-1904-1973/
Otro soneto a Helena
Pasaron mil silencios por tu cuerpo marchito
y pienso aún reluces la mirada dorada.
Recuerdo tantos soles en tu piel dibujada;
perfecta rosa en miel con sabor infinito.
Recuerdo diste luz y tu abrigo bendito
y dando de beber de tus senos, cansada,
las tardes eran noches de repente, mi amada,
Así pasaron años por tu rostro bonito
que tercas huellas fueron con sus vientos dejando.
Así tus curvas todo el encanto perdieron
y frágil despediste a tus hijos llorando.
Viviste mil auroras que en tus ojos fluyeron
y pienso que quizás te me halles pensando,
sabiendo que mis ojos tan lejanos partieron.
Sabiendo que te vieron
ser flor de primavera con los labios de sal
y siempre te recuerdan y atesoran igual.
(Todos los derechos reservados)
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