Mientras Duermes

viento-azul

Poeta que considera el portal su segunda casa
Grácil ardid que cinta el señuelo.
Ligero desaire que mira a los ojos.
Cristalina picaruela insolente
que se desnuda como los árboles
en un otoño fugaz.

Esta noche he dormido
a la orilla de tu blanca piel.
El calor de bestezuela palpitante
casi me regala un verano.

El libre albedrío de tu aliento
exhibía tus sueños,
desnudos también, como tú.

Me ardían las manos,
heridas de quietud forzada.
Petrificadas frente a tu descanso.

La flor custodiada de muslos y calma
era una invitación incesante,
hipnótica marea de deseo,
lento desmadejar del tiempo
hilando la sangre del futuro.

Esta noche, mientras dormías,
me he consumido lentamente,
como una llama impulsiva
privada de tu oxígeno.

Tus nalgas rozaban
la libertad de mi cansancio.
Mis nervios gritaban atenazados,
mi insomnio se nutría
de las esporas de incienso
que nacen en las sábanas.

Pero me gusta cuando duermes,
se te ve tan feliz,
desprovista de funciones,
tan desnuda de mirada
que no puedo despertarte.
 
Grácil ardid que cinta el señuelo.
Ligero desaire que mira a los ojos.
Cristalina picaruela insolente
que se desnuda como los árboles
en un otoño fugaz.

Esta noche he dormido
a la orilla de tu blanca piel.
El calor de bestezuela palpitante
casi me regala un verano.

El libre albedrío de tu aliento
exhibía tus sueños,
desnudos también, como tú.

Me ardían las manos,
heridas de quietud forzada.
Petrificadas frente a tu descanso.

La flor custodiada de muslos y calma
era una invitación incesante,
hipnótica marea de deseo,
lento desmadejar del tiempo
hilando la sangre del futuro.

Esta noche, mientras dormías,
me he consumido lentamente,
como una llama impulsiva
privada de tu oxígeno.

Tus nalgas rozaban
la libertad de mi cansancio.
Mis nervios gritaban atenazados,
mi insomnio se nutría
de las esporas de incienso
que nacen en las sábanas.

Pero me gusta cuando duermes,
se te ve tan feliz,
desprovista de funciones,
tan desnuda de mirada
que no puedo despertarte.


gran poema mí amigo. Me adhier a tí en lo de las nalgas al 100% aunque la mayoría de las veces esten fría, misterios de la naturaleza femenina. Grandes imagenes y como siempre, exquisitez absoluta en tus versos. Me encanta y mis conco estrellas y ya echaremos un piti y unas cñas.


Un abrazo de tú gran amigo Xuacu.
 
Grácil ardid que cinta el señuelo.
Ligero desaire que mira a los ojos.
Cristalina picaruela insolente
que se desnuda como los árboles
en un otoño fugaz.

Esta noche he dormido
a la orilla de tu blanca piel.
El calor de bestezuela palpitante
casi me regala un verano.

El libre albedrío de tu aliento
exhibía tus sueños,
desnudos también, como tú.

Me ardían las manos,
heridas de quietud forzada.
Petrificadas frente a tu descanso.

La flor custodiada de muslos y calma
era una invitación incesante,
hipnótica marea de deseo,
lento desmadejar del tiempo
hilando la sangre del futuro.

Esta noche, mientras dormías,
me he consumido lentamente,
como una llama impulsiva
privada de tu oxígeno.

Tus nalgas rozaban
la libertad de mi cansancio.
Mis nervios gritaban atenazados,
mi insomnio se nutría
de las esporas de incienso
que nacen en las sábanas.

Pero me gusta cuando duermes,
se te ve tan feliz,
desprovista de funciones,
tan desnuda de mirada
que no puedo despertarte.


Magestuoso poema mi pana, fue un honor pasar tu letras, cinco estrellas a tu poema...
 
Contemplar, y más contemplar así como lo haces tu tocayo. Produce un orgasmo espiritual, mucho mayor que el carnal. Voto por que la dejes dormir.
Preciosa contemplación de sueños y de deseos. Preciosa.:)
 
Maravilloso poema, excelente exposición de palabras. Enhorabuena.
 
gran poema mí amigo. Me adhier a tí en lo de las nalgas al 100% aunque la mayoría de las veces esten fría, misterios de la naturaleza femenina. Grandes imagenes y como siempre, exquisitez absoluta en tus versos. Me encanta y mis conco estrellas y ya echaremos un piti y unas cñas.


Un abrazo de tú gran amigo Xuacu.

Gracias Xuacu, sabes que el día
que vengas a Mallorca tienes un guía
de lo más entregado.

Un abrazo, amigo,
deseando ese encuentro.
 
Contemplar, y más contemplar así como lo haces tu tocayo. Produce un orgasmo espiritual, mucho mayor que el carnal. Voto por que la dejes dormir.
Preciosa contemplación de sueños y de deseos. Preciosa.:)

Gracias tocaya,
esta vez resistí.
Pero los pantalones
de mi pijama apenas
sujetaba mi espiritualidad.

jejeje

Un beso con cariño.
 
Víctor Ugaz Bermejo;451736 dijo:
Tu respiración mece a tu delicado cuerpo
y tus curvas se tornan peligrosas,
entre la blancura de tu piel y lo terso.
Derramada tu cabellera oliendo a rosas.

Un verdadero honor leerte.

Gracias, amigo Víctor,

por adornar con belleza mis garabatos
regalando versos bellos y grandes letras,
que son mano tendida, que son lindo lazo,
que en esta amistad más nos estrecha.
 
Primera que te leo y ya debo disculparme conmigo misma por haber tardado tanto en hacerlo. Que bella conjunción de sensualidad y dulzura, precioso en verdad.

Saludos (voy por otro)
 
Siempre me sorprendes con tus letras Viento, con tu forma de expresar y tu sentir, mientras duermes la miras y no sabes si seguir dejándola dormir o profanarla, algo parecido he escrito yo por ahí.. tras tus letras, que admiro por el contenido y no me canso de leer... un placer siempre....

un abrazo...
 
Siempre me sorprendes con tus letras Viento, con tu forma de expresar y tu sentir, mientras duermes la miras y no sabes si seguir dejándola dormir o profanarla, algo parecido he escrito yo por ahí.. tras tus letras, que admiro por el contenido y no me canso de leer... un placer siempre....

un abrazo...

Muchas gracias, Sara,
es como siempre un honor tu hermosa visita,
y una caricia tus comentarios.

Un beso vientoazulado
tierno y suave
como el plumón de un ángel.
 
Hola viento azul, te felicito sinceramente por tan buen aporte, tus letras tan bien escritas y ese sentimiento que las impulsa que se respira. Me gusto mucho
Saludos
 
cada vez que leo uno de tus poemas me encuentro en universos distintos pero infinitamente bellos... qué manera de escribir la tuya, caray!...
qué bien describes a la mujer que dormía tan cerca de ti, me encantó el vocabulario, pero sobre todo, las imágenes...
un abrazo, maestro...
 
Grácil ardid que cinta el señuelo.
Ligero desaire que mira a los ojos.
Cristalina picaruela insolente
que se desnuda como los árboles
en un otoño fugaz.

Esta noche he dormido
a la orilla de tu blanca piel.
El calor de bestezuela palpitante
casi me regala un verano.

El libre albedrío de tu aliento
exhibía tus sueños,
desnudos también, como tú.

Me ardían las manos,
heridas de quietud forzada.
Petrificadas frente a tu descanso.

La flor custodiada de muslos y calma
era una invitación incesante,
hipnótica marea de deseo,
lento desmadejar del tiempo
hilando la sangre del futuro.

Esta noche, mientras dormías,
me he consumido lentamente,
como una llama impulsiva
privada de tu oxígeno.

Tus nalgas rozaban
la libertad de mi cansancio.
Mis nervios gritaban atenazados,
mi insomnio se nutría
de las esporas de incienso
que nacen en las sábanas.

Pero me gusta cuando duermes,
se te ve tan feliz,
desprovista de funciones,
tan desnuda de mirada
que no puedo despertarte.



es hermoso hermano pòeta

saludos
 
Wow, Que Bello, En Verdad Te Felicito, Primera Vez Que Paso Por Tus Letras Y En Realidad No Me Arrepiento... Un Saludo Cordial....glory
 
Hola viento azul, te felicito sinceramente por tan buen aporte, tus letras tan bien escritas y ese sentimiento que las impulsa que se respira. Me gusto mucho
Saludos

Gracias por recorrer mis versos,
gracias a ello, he podido conocer los tuyos.

Un abrazo y mi admiración.
 
Grácil ardid que cinta el señuelo.
Ligero desaire que mira a los ojos.
Cristalina picaruela insolente
que se desnuda como los árboles
en un otoño fugaz.

Esta noche he dormido
a la orilla de tu blanca piel.
El calor de bestezuela palpitante
casi me regala un verano.

El libre albedrío de tu aliento
exhibía tus sueños,
desnudos también, como tú.

Me ardían las manos,
heridas de quietud forzada.
Petrificadas frente a tu descanso.

La flor custodiada de muslos y calma
era una invitación incesante,
hipnótica marea de deseo,
lento desmadejar del tiempo
hilando la sangre del futuro.

Esta noche, mientras dormías,
me he consumido lentamente,
como una llama impulsiva
privada de tu oxígeno.

Tus nalgas rozaban
la libertad de mi cansancio.
Mis nervios gritaban atenazados,
mi insomnio se nutría
de las esporas de incienso
que nacen en las sábanas.

Pero me gusta cuando duermes,
se te ve tan feliz,
desprovista de funciones,
tan desnuda de mirada
que no puedo despertarte.



Bella escena esa que nos presentas amigo. Aquel que es capaz de valorar tanto el ver a su pareja dormida es porque está completamente enamorado. Un abrazo amigo
 
Pero me gusta cuando duermes,
se te ve tan feliz,
desprovista de funciones,
tan desnuda de mirada
que no puedo despertarte.​

A esto le llamo yo estar colaito hasta las trancas.

Precioso, Tomeu.

Un besote
 
cada vez que leo uno de tus poemas me encuentro en universos distintos pero infinitamente bellos... qué manera de escribir la tuya, caray!...
qué bien describes a la mujer que dormía tan cerca de ti, me encantó el vocabulario, pero sobre todo, las imágenes...
un abrazo, maestro...

Gracias a ti, amigo,
por comentar estas letras,
y sobre todo por escribir tan bellos poemas.

Nos vemos en tus letras,
un abrazo desde Mallorca.
 
Grácil ardid que cinta el señuelo.
Ligero desaire que mira a los ojos.
Cristalina picaruela insolente
que se desnuda como los árboles
en un otoño fugaz.

Esta noche he dormido
a la orilla de tu blanca piel.
El calor de bestezuela palpitante
casi me regala un verano.

El libre albedrío de tu aliento
exhibía tus sueños,
desnudos también, como tú.


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Me ardían las manos,
heridas de quietud forzada.
Petrificadas frente a tu descanso.

La flor custodiada de muslos y calma
era una invitación incesante,
hipnótica marea de deseo,
lento desmadejar del tiempo
hilando la sangre del futuro.

Esta noche, mientras dormías,
me he consumido lentamente,
como una llama impulsiva
privada de tu oxígeno.

Tus nalgas rozaban
la libertad de mi cansancio.
Mis nervios gritaban atenazados,
mi insomnio se nutría
de las esporas de incienso
que nacen en las sábanas.

Pero me gusta cuando duermes,
se te ve tan feliz,
desprovista de funciones,
tan desnuda de mirada
que no puedo despertarte.


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Oníricamente desVelado, SensualMente enVientado... así vale la pena, qué digo, la Alegría de Sentir, insomniar desnudeces.

Una preciosura de mi Angel Salvaje... otra más.


Abrazos y Estrellas VientoCielares.
 

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