Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Agudo puñal.
Clavaste en mi alma un puñal venenoso
el blanco perfecto de tu desamor,
certeros intentos laceraron mi hálito
que va muriendo en lazos de olvido.
Jugaste tu carta, burlando mis sueños,
desgranaste promesas, blandiste tu daga
con cruda saña, desfiguraste mi alma
que en hilachas guardaba una esperanza,
y en pantanos hambrientos y purulentos
me empujaste con tu ceño fruncido y barato,
tantas luciérnagas apagadas, en luto.
¡Cuántas mariposas cadávericas!, pétricas.
¡Cuánta sangre derrama este corazón deformado!
Y al coser cada hebra se rompe,
junto a mis ojos en lágrimas,
lo has dejado molido, esprimiste la última
gota de mi sangre, y el clamor de mi esencia
se agota en la ansiedad de tu adiós
la tierra se abre, se mece en el placer
de tomarme como presa en sus garras afiladas
que estrujan arañando el orbe de mi existencia.
Con el mismo puñal, dibujaré mi cruz
en lo más sensible que dejaste.
Directo al corazón traspasaré sin calma,
que muera de una vez, si la vida desnuda
en el regazo de la noche abismada
yace crisálida, en el capullo de tu nequicia...
Elizabeth Flores.
08 / 01 / 13..
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