frank c.
Poeta adicto al portal
Esta la tarde de un gris que asusta
las carnes de otros muchos tiembla,
yo solo me limito a mirar
como vidrio roto en huracan
y no corto tu huella.
-Ya conocí en mi vida muchos colores-
El azul de un romance aventurado,
el amarillo de las flores del campo,
el blanco de tu ternura inocente,
y el color miel de tus ojos amados.
El verde de mis años soñadores,
el rojo que se escurre por mis venas,
como el carmín de tus carnosos labios
¡Así como lo negro de mis penas!
No me asusta el gris del cielo
ni sus presagios de lluvia,
me asusta el estar sin ti,
en la noche,
en la penumbra
Tapado con mis sábanas blancas
en posición fetal desoladora,
mojando la almohada con cristales salados
llorándo como un niño por la aurora.
Perdido en el laberinto del quizás
donde no hay sol, ni luna, ni tiempo.
Solo
existen
unas
letras
suspendidas
Solo existes tú en mi pensamiento.
*****
las carnes de otros muchos tiembla,
yo solo me limito a mirar
como vidrio roto en huracan
y no corto tu huella.
-Ya conocí en mi vida muchos colores-
El azul de un romance aventurado,
el amarillo de las flores del campo,
el blanco de tu ternura inocente,
y el color miel de tus ojos amados.
El verde de mis años soñadores,
el rojo que se escurre por mis venas,
como el carmín de tus carnosos labios
¡Así como lo negro de mis penas!
No me asusta el gris del cielo
ni sus presagios de lluvia,
me asusta el estar sin ti,
en la noche,
en la penumbra
Tapado con mis sábanas blancas
en posición fetal desoladora,
mojando la almohada con cristales salados
llorándo como un niño por la aurora.
Perdido en el laberinto del quizás
donde no hay sol, ni luna, ni tiempo.
Solo
existen
unas
letras
suspendidas
Solo existes tú en mi pensamiento.
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