Quien vele tu descanso
tendrá el placer de contemplarte
dormida, bella, soñando
con hacer del amor tu estandarte.
Me levanto abruptamente en armas
desde la soledad que ahora me acosa
para hacer guardia con el corazón en llamas
frente a las puertas de la hermosura que te entona.
Que mi boca defienda tus besos
como defiende el poeta su obra maestra,
demos batalla al amor y al deseo
como dan al tigre sus presas.
Hagamos de la noche nuestra prisionera
sacrificando al sol para que no se muestre
y festejemos la victoria junto a la primavera
para que quizás así, ella con nosotros se acueste.
tendrá el placer de contemplarte
dormida, bella, soñando
con hacer del amor tu estandarte.
Me levanto abruptamente en armas
desde la soledad que ahora me acosa
para hacer guardia con el corazón en llamas
frente a las puertas de la hermosura que te entona.
Que mi boca defienda tus besos
como defiende el poeta su obra maestra,
demos batalla al amor y al deseo
como dan al tigre sus presas.
Hagamos de la noche nuestra prisionera
sacrificando al sol para que no se muestre
y festejemos la victoria junto a la primavera
para que quizás así, ella con nosotros se acueste.