Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
A pesar de las
horas de apremio y
las noches en
medio del juego,
pude soltar
el botón del ratón
en las cosas humanas:
Absorto en
el horizonte,
sin explicar aún lo
que estaba soñando,
conspiré para
olvidar el ardor
en el estómago.
Estuve sentado en el
borde de la cama
casi toda la vida,
entreví a través
de la ventana
días soleados
que no regresaron,
también el cielo
trazado por
ráfagas de viento y
lluvia que se
perseguían con furia.
Ahora detengo mi atención
en la bandada
de aves tiesas y
torpes disueltas
entre la niebla,
avisando que quizás
después de la noche no
llegue el día.
horas de apremio y
las noches en
medio del juego,
pude soltar
el botón del ratón
en las cosas humanas:
Absorto en
el horizonte,
sin explicar aún lo
que estaba soñando,
conspiré para
olvidar el ardor
en el estómago.
Estuve sentado en el
borde de la cama
casi toda la vida,
entreví a través
de la ventana
días soleados
que no regresaron,
también el cielo
trazado por
ráfagas de viento y
lluvia que se
perseguían con furia.
Ahora detengo mi atención
en la bandada
de aves tiesas y
torpes disueltas
entre la niebla,
avisando que quizás
después de la noche no
llegue el día.