Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Muchas veces los versos murieron.
Hoy nacen entre la espuma residual
de una lluvia blanca que apuñala en diagonal.
Esta humedad pálida
caba lagunas de incertidumbre
que se extienden hasta mi mentira más profunda.
Las voces apedrean silenciosas,
el cielo toca música de mar,
y en los techos de los edificios
se esconderán al atardecer las mariposas.
Quiero oír los gemidos
que desgarran el sexo amarillo de tu miel;
para ser siempre tierra mojada
cuando tu lenguaje destruya
la suavidad intocable de tus tejidos.
Hay telarañas y nunca las veo;
huelo televisiones y máquinas del tiempo,
escuchando postrado la furia de los truenos.
Nada me alimenta
de la hermosa sincronía de este paisaje,
si no pienso en tus senos.
Copyright 2013. Todos los derechos reservados.
Hoy nacen entre la espuma residual
de una lluvia blanca que apuñala en diagonal.
Esta humedad pálida
caba lagunas de incertidumbre
que se extienden hasta mi mentira más profunda.
Las voces apedrean silenciosas,
el cielo toca música de mar,
y en los techos de los edificios
se esconderán al atardecer las mariposas.
Quiero oír los gemidos
que desgarran el sexo amarillo de tu miel;
para ser siempre tierra mojada
cuando tu lenguaje destruya
la suavidad intocable de tus tejidos.
Hay telarañas y nunca las veo;
huelo televisiones y máquinas del tiempo,
escuchando postrado la furia de los truenos.
Nada me alimenta
de la hermosa sincronía de este paisaje,
si no pienso en tus senos.
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