Al poder sentarme junto a una vela para escribirte,
quiero dejarte mi corazón, enrollado entre mis letras,
mis manos no acaban con el dolor de vivir,
me duele el alma, cuando pienso en ella
Hoy te digo, que no quiero vivir ni un solo día así,
en mis pensamientos solo estás tú, y el amor envejecido,
va culminando en llanto, como un río caudaloso sin fin,
y me duele esta soledad, y sé que me está permitido
Y sufro cada día, cuando mis ojos no te ven, ni te sienten,
es como la película que nunca acaba, me transporta a su mirada,
donde mis fuerzas no viven, donde no me dejan que me acerque.
por mucho que quiera desahogarme, eres la voz de mi alma
Cuando pienso en ella, derramo siempre hasta la última lágrima,
esta que me arrancaste la última vez, por tus ojos y tu hermosura,
eres una niña ante todo, donde tu vestido rojo me lleva a la calma,
luego me callaré, te soñaré a solas, necesito seguir con esta locura
Y al marcharse la silueta de ella, acompañada de una luz tenue,
el llanto por mis ojos, no me dejan ver su infantil rostro,
mis dedos exprimen mi corazón ahogado, y de sus labios me lleguen,
una rosa blanca llena de amor, y sus besos a los que tanto añoro
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