cesarfco.cd
Poeta que no puede vivir sin el portal
No sabría como temo intentarlo.
Después de dar el tajo justiciero
soy un cuchillo romo, pendenciero,
astillado después de usarlo.
No sé pedir perdón, ni lo merezco.
Me justifiqué en la Ley del Talión
para opacar la misma rebelión
que a mi vida presento y ofrezco.
Una vez vencido el plazo
y enterrado el rabino,
puedo paladear el vino
y desatar cualquier laso.
Como vengador de la sangre, me condena
la misma ley que me ampara.
Ahora puedo levantar la cara
una vez pagada mi pena.
No puedo ver a los ojos a sus herederos
pues llevan la sangre de mi enemigo.
Ellos no tienen nada para conmigo
y sin embargo conozco sus paraderos.
Ruego a Jehová que la vendetta termine
y así vivir lo que de vida me resta,
ahora que la verdad se manifiesta
no quiero que la paz se arruine.