Escuchando la respiración agitada que al norte de la frontera emanabas, me di a la tarea de motivarla, de ocasionar su repetida y parsimoniosa presencia. Todo dejó de importarme, ahora que me encuentro entre tus columnas, a un paso del paraíso y trabajando en la entrada… lo único que cuenta es el espasmo; el eco de tu exhalación que se acentúa o se detiene.
Tus manos se aferraron a mi cabeza y atrajiste, con mayor violencia, mis labios al encuentro de todas las quimeras, de todos los aciertos.
En un segundo de angustioso desconcierto, entramamos una orquesta, con tu deseo y mi presteza que ya no precisaron de mayor ceremonia.
Todo está en el segundo en que con tus ojos se asintieron a las preguntas… y nos dimos a la tarea de contestarlas una a una, beso a beso… tramo a tramo.
Tus manos se aferraron a mi cabeza y atrajiste, con mayor violencia, mis labios al encuentro de todas las quimeras, de todos los aciertos.
En un segundo de angustioso desconcierto, entramamos una orquesta, con tu deseo y mi presteza que ya no precisaron de mayor ceremonia.
Todo está en el segundo en que con tus ojos se asintieron a las preguntas… y nos dimos a la tarea de contestarlas una a una, beso a beso… tramo a tramo.
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