Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Más encantador que un atardecer seminublado
es la tristeza de las buhardillas.
Que se han profanado una y otra vez,
ensuciadas hasta la médula por cristos de juguete.
El grueso polvo es piel
de recias sonrisas viejas y tenues llantos prematuros.
De su tez canela opaca
todavía germina un olor a licor.
En cada rincón un reloj engendra tiempo.
Las ventanas pintan todos los días
el coito entre la luna y el sol.
Sus paredes se deshacen
en medio de los murrios deseos de haber sido
techo, sótano o balcón.
Cuenca, 2013.
Copyright. Todos los derechos reservados.
es la tristeza de las buhardillas.
Que se han profanado una y otra vez,
ensuciadas hasta la médula por cristos de juguete.
El grueso polvo es piel
de recias sonrisas viejas y tenues llantos prematuros.
De su tez canela opaca
todavía germina un olor a licor.
En cada rincón un reloj engendra tiempo.
Las ventanas pintan todos los días
el coito entre la luna y el sol.
Sus paredes se deshacen
en medio de los murrios deseos de haber sido
techo, sótano o balcón.
Cuenca, 2013.
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