Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
En el cuartel,
le tenían desconfianza.
Lo veían raro,
demasiado débil,
aficionado a la vagancia.
Desaparecía, de a ratos,
y cuando nadie lo seguía,
se trepaba a un naranjo,
detrás de las barracas,
cerca de las vías.
Lo perdímos en Malvinas,
a dos días del final.
Siempre dijímos
que "el loco del naranjo",
no tenía dónde trepar.
le tenían desconfianza.
Lo veían raro,
demasiado débil,
aficionado a la vagancia.
Desaparecía, de a ratos,
y cuando nadie lo seguía,
se trepaba a un naranjo,
detrás de las barracas,
cerca de las vías.
Lo perdímos en Malvinas,
a dos días del final.
Siempre dijímos
que "el loco del naranjo",
no tenía dónde trepar.