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La puerta del alba.

  • Iniciador del tema Iniciador del tema Luis Delamar
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L

Luis Delamar

Invitado
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La puerta del alba.
(Soneto en tridecasílabos)



Quiso el diablo indultarme de aciaga condena
y me dijo al oído: ¡Levanta, camina!,
rescaté mi cadáver de aquella letrina
y vestí el crisantemo de blanca azucena.

Huracán me pensaba, yo, duna de arena
un halcón me creía, mas fui golondrina;
resultó ser melaza la amarga quinina
y un liviano rasguño mi horrenda gangrena.

Cuantas veces, la puerta del alba se atora
o no acierta la llave con su cerradura,
o no hallamos la lezna que el marco taladre,

y no vemos el labio que nos enamora
ni la risa de un hijo tan párvula y pura
ni la mano de un hada con rostro de madre.

 

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Última edición por un moderador:
Hoy tengo el excepcional privilegio de ser la primera en comentarte, Luis. Cuánta razón tienes en tus versos. Tantas veces no vemos ese alba que resplandece al otro lado de nuestros túneles, que a veces sólo hay que abrir los ojos y mirar. Hermoso, muy hermoso poema. Mis aplausos y estrellas a tu talento, amigo, ya que reputación no me dejan darte. Abrazos.
 
Un tema, en el fondo, muy parecido a otro que acabo de comentar de nuestra compañera Marian.
Salvando las naturales distancias métricas.
La cegera a veces del hombre para apreciar lo grato que nos rodea en la vida y lanzar aldabonazos
contra ello.
creo que tiene mucho que ver con estados de ánimo porque si es permanente
se convierte en un infierno para el que lo vive.

Para mi el primer verso a pesar de que está correcto contablemente
la pausa en su lectura, quiso/el, siempre me hace añadirle una cifra más.

En fin, deficiencias del Prior en su recitación.
Por cierto compañero, el poeta tiene licencia para utilizar la palabra que crea oportuna
en sus versos sea cochino, burro o miel de almendro
 
La puerta del alba.
(Soneto en tridecasílabos)



Quiso el diablo indultarme mi aciaga condena
y me dijo al oído: ¡Levanta y camina!,
rescaté mi cadáver de aquella letrina
y vestí el crisantemo de blanca azucena.

Huracán me pensaba, yo, duna de arena
un halcón me creía, mas fui golondrina;
resultó ser melaza la amarga quinina
y un liviano rasguño mi horrenda gangrena.

Cuantas veces la puerta del alba se atora
o no acierta la llave con su cerradura,
o no hallamos la lezna que el marco taladre,

y no vemos el labio que nos enamora
ni la risa de un hijo tan párvula y pura
ni la mano de un hada con rostro de madre.




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[TD]Así es, querido amigo, algunas veces nos complicamos la existencia cuando la misma vida se encarga de poner a nuestra disposición las herramientas necesarias para ser feliz. Somos malos artesanos, inconformes, pesimistas... actitudes de las que ningún ser humano escapa pero que atendidas a tiempo suelen ser pasajeras.
Tu poema tiene un discurso transparente, alegorías sencillas pero impactantes y un final que me recuerda por una rima en particular (madre-taladre) a aquel célebre poema de Antonio Comas «El Beso».
¡Excelente trabajo, Campeón!
Un abrazo y mi afecto,
Elhi
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[/TR]
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En cultivos de sueños estramboticos,
se nos va la vida, sin aprecio a lo que
somos y tenemos para ser felices
día, a día... solo cuando se toca el fondo
se reubica el sentido de apreciación.

Un placer siempre acompañar tus versos,
o mejor aún permitir que ellos aniden
más allá de mis pestañas, kisses
 
Cuántas veces la puerta del alba se atora
y no vemos el labio que nos enamora
ni la mano de un hada con rostro de madre.



Me quedo en silencio contemplando el ahora
en el que una palabra me dió su sonrisa
en el que una mirada un verso atesora
el que lleva inmerso razón y caricia.

Estrellitas armoniosas,
porque siempre logremos ver más allá de la puerta y la cerradura.
 
Bellísimo soneto, mi buen amigo y maestro de versar limpio y genial, pero angustioso; lleno de sensibilidad, pero donde la pesadilla toma cuerpo y se deja ver y sentir. ¡Cuán tramposos son los sueños y la realidad, a veces!
Saludos y abrazos, compañero
 


La puerta del alba.
(Soneto en tridecasílabos)



Quiso el diablo indultarme su aciaga condena
y me dijo al oído: ¡Levanta y camina!,
rescaté mi cadáver de aquella letrina
y vestí el crisantemo de blanca azucena.

Huracán me pensaba, yo, duna de arena
un halcón me creía, mas fui golondrina;
resultó ser melaza la amarga quinina
y un liviano rasguño mi horrenda gangrena.

Cuantas veces la puerta del alba se atora
o no acierta la llave con su cerradura,
o no hallamos la lezna que el marco taladre,

y no vemos el labio que nos enamora
ni la risa de un hijo tan párvula y pura
ni la mano de un hada con rostro de madre.




Luis:
Mi querido amigo-poeta, cada lectura de tus líneas es una emoción distinta, un mensaje distinto, quizá una alegría distinta, sin embargo todas tienen un común denominador, muestran sin lugar a dudas la nobleza y sensibilidad pura y honesta con que late tu corazón, hoy nos dicen en una estructura tridecasílaba tan bien redactada, ¡hey!, la puerta del alba se puede ver, no te pierdas en devaneos porque lo valioso puedes perder. Es de naturaleza humana confundirse y errar por no usar sus ojos bien y no ver lo que no desea, obnubilada la mente es fácil perderse y el objetivo, olvidar. Muchas Gracias por compartir, recibe un sinfín de estrellas, mi admiración, mi saludo afectuoso, mi cálido abrazo y mi sonrisa iluminada. Enhorabuena.

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La puerta del alba.
(Soneto en tridecasílabos)



Quiso el diablo indultarme su aciaga condena
y me dijo al oído: ¡Levanta y camina!,
rescaté mi cadáver de aquella letrina
y vestí el crisantemo de blanca azucena.

Huracán me pensaba, yo, duna de arena
un halcón me creía, mas fui golondrina;
resultó ser melaza la amarga quinina
y un liviano rasguño mi horrenda gangrena.

Cuantas veces la puerta del alba se atora
o no acierta la llave con su cerradura,
o no hallamos la lezna que el marco taladre,

y no vemos el labio que nos enamora
ni la risa de un hijo tan párvula y pura
ni la mano de un hada con rostro de madre.




Luis
Unas letras motivadoras que nos invitan a mirar con ojos nuevos la vida,
a atesorar las esperanzas y la alegría.
Mis felicitaciones por esta poesía que además de ser bella en su composición
nos deja un mensaje positivo.
Mis estrellas y un abrazo con afecto.
Ana
 
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La puerta del alba.
(Soneto en tridecasílabos)



Quiso el diablo indultarme su aciaga condena
y me dijo al oído: ¡Levanta y camina!,
rescaté mi cadáver de aquella letrina
y vestí el crisantemo de blanca azucena.

Huracán me pensaba, yo, duna de arena
un halcón me creía, mas fui golondrina;
resultó ser melaza la amarga quinina
y un liviano rasguño mi horrenda gangrena.

Cuantas veces la puerta del alba se atora
o no acierta la llave con su cerradura,
o no hallamos la lezna que el marco taladre,

y no vemos el labio que nos enamora
ni la risa de un hijo tan párvula y pura
ni la mano de un hada con rostro de madre.





Aplausos y mi admiración poeta.
 
Bellisimo poema Luis. Es verdad, andamos tan ocupados en la vida
que no nos damos cuenta de las cosas bellas que tenemos.
Todo se ve tan oscuro ante nustra mirada pero mas alla
de esa puerta hay una luz muy hermosa esperando
por nosotros, solo hay que asomarnos con los ojos del alma.
Me gusto mucho tu poema. Felicidades!
 
Precioso poema Luis. Me ha encantado por la profundidad que encierra. Así somos, pasamos por la vida sin mirar y pasan los días y los años sin apreciar lo hermoso de la existencia, esos pequeños momentos que nos regalan la felicidad y la paz. Muchas veces los tenemos muy cerca y no los sabemos apreciar. Gracias por compartir tan bello poema. Un abrazo.
 
Oportuna puerta que nos brinda cada nuevo amanecer, para nuestras oscuridades esclarecer.
Quizás lo demás se ciegue solo de pura vanidad.
Sincera reflexión convertida en lenguaje artistico con maestría.
Siempre admirado por tu arte, alimento mi ignorancia intentando comprender mas allá de las palabras.
Te dejo estrellas y mi abrazo amigo.
Vidal
 
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La puerta del alba.
(Soneto en tridecasílabos)



Quiso el diablo indultarme su aciaga condena
y me dijo al oído: ¡Levanta y camina!,
rescaté mi cadáver de aquella letrina
y vestí el crisantemo de blanca azucena.

Huracán me pensaba, yo, duna de arena
un halcón me creía, mas fui golondrina;
resultó ser melaza la amarga quinina
y un liviano rasguño mi horrenda gangrena.

Cuantas veces la puerta del alba se atora
o no acierta la llave con su cerradura,
o no hallamos la lezna que el marco taladre,

y no vemos el labio que nos enamora
ni la risa de un hijo tan párvula y pura
ni la mano de un hada con rostro de madre.


Un buen soneto Luis, con un tema que nos suele ocurrir cuando nos encerramos en nosotros mismos, la ceguera nos invade aún teniendo los ojos abiertos. Siempre es un placer leerte amigo, mucho arte tienes.
Un abrazo.
 
Hoy tengo el excepcional privilegio de ser la primera en comentarte, Luis. Cuánta razón tienes en tus versos. Tantas veces no vemos ese alba que resplandece al otro lado de nuestros túneles, que a veces sólo hay que abrir los ojos y mirar. Hermoso, muy hermoso poema. Mis aplausos y estrellas a tu talento, amigo, ya que reputación no me dejan darte. Abrazos.
Muchas gracias, Mariam. Tus palabras sí que son un excepcional privilegio.
Un beso, mi amiga.
 
La Corporación;4549760 dijo:
Un tema, en el fondo, muy parecido a otro que acabo de comentar de nuestra compañera Marian.
Salvando las naturales distancias métricas.
La cegera a veces del hombre para apreciar lo grato que nos rodea en la vida y lanzar aldabonazos
contra ello.
creo que tiene mucho que ver con estados de ánimo porque si es permanente
se convierte en un infierno para el que lo vive.

Para mi el primer verso a pesar de que está correcto contablemente
la pausa en su lectura, quiso/el, siempre me hace añadirle una cifra más.

En fin, deficiencias del Prior en su recitación.
Por cierto compañero, el poeta tiene licencia para utilizar la palabra que crea oportuna
en sus versos sea cochino, burro o miel de almendro
Mi estimado Prior: gracias por tu generosidad para con mis letras. Con respecto a la libertad del poeta; creo mi amigo, que estás cargado de razón, mas reconozco, que frecuentemente no hago uso de la libertad que predico.
Gracias nuevamente.
 
Última edición por un moderador:
Bellísimos versos Delamar, geniales aunque muy dolorosos, pero escritos con esa elegancia que te caracteriza.
mis aplausos y reputación, querido amigo.besos
 
Hermoso soneto nos compartes querido amigo. Muchas veces tenemos la llave en el bosillo para abrir la puerta de la ilusión y no nos damos cuenta de ello. Sentidos versos pero bellos. Mi admiración. Felicidades. Besos..
 
Es muy cierto Luis, muchas veces solo vemos lo poco malo y lo hacemos mas grande de lo que es, a la vez que nos perdemos la belleza apabullante que nos rodea. Como siempre, un placer pasar por tus versos. Un abrazo......
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu excelente pluma.
 
El mundo está mucho más lleno de oportunidades de las que solemos ver, cada día florece una rosa... Pero insistimos, necios, en negarnos al rescate de la alborada. Cosas de las neurosis, amigo...
Te dejo más abajo algunos comentarios técnicos. La métrica de tus tridecasílabos me pareció impecable.

La puerta del alba.
(Soneto en tridecasílabos)



Quiso el diablo indultarme su (1)aciaga condena
y me dijo al oído: ¡Levanta (2)y camina!,
rescaté mi cadáver de aquella letrina
y vestí el crisantemo de blanca azucena.

Huracán me pensaba, yo, duna de arena (3)
un halcón me creía, mas fui golondrina;
resultó ser melaza la amarga quinina
y un liviano rasguño mi horrenda gangrena.

Cuantas veces la puerta del alba se atora
o no acierta la llave con su cerradura,
o no hallamos la lezna que el marco taladre,

y no vemos el labio que nos enamora
ni la risa de un hijo tan párvula y pura
ni la mano de un hada con rostro de madre.


(1) Es delicado el uso del verbo indultar: creo que habría dos formas de decir casi lo mismo pero con mayor corrección (me atengo al diccionario de María Moliner en esto) «indultar mi aciaga condena» o «indultarme de aciaga condena». Con la segunda, salvas la métrica.
(2) «levantar» es verbo transitivo y pronominal, y hay además una clara referencia a Lázaro y el "Levántate y anda" de Jesús. Este problema me parece más chocante que el anterior, aunque más difícil de reparar.
(3) Veo en estos versos un problema de puntuación, creo que quedaría mejor
Huracán me pensaba yo duna de arena...;
un halcón me creía mas fui golondrina
supongo que esas comas en torno a «yo» surgieron de tu reflexión acerca de como inciden las diferencias de lectura del verso en los hemistiquios 7/6 que has respetado (recuerdo una antigua discusión sobre esto...). Así, sin comas, creo que el ritmo impondría su ley al lector... (el sujeto sería «yo duna de arena», queda 7/6 desde lo sintáctico)

Creo que a esta altura ya está claro, amigo, pero lo reitero: me parece un hermoso poema y por eso justamente creo que sus pequeñas asperezas vale la pena señalarlas para eventualmente resolverlas. Por supuesto es tu criterio el que vale.

abrazo
J
Se me ha ocurrido una solución para el segundo verso, que le resta la alusión bíblica y le suma la marinera (creo que desde Moby Dick todos sabemos que el diablo navega...)
¡Avante, camina! jajaja.
 
Última edición por un moderador:
Cuantas veces la puerta del alba se atora
y se ciegan los ojos al amanecer
pero el albor irradia cuando expira la hora
para parir el sueño que espera por nacer.

De nuevo aparece tu inspiración divina, para incautar a todos los ojos que se le posen. Maravilloso una vez más.
Tu poesía se espera y se saborea como la mejor de las obras en extreno.
Mi admiración no se cansa de tu verso, ni mis manos de aplaudirte.
Besos amigo Delamar.
 
Cuantas veces nos creemos fuertes siendo débiles, cuantas veces nos creemos el ombligo del mundo, y somos su apéndice, cuantas veces creemos estar entre las nubes, y estamos entre las ciénagas, cuantas veces nos creemos envueltos en horrendos males, y son, en realidad, realidades que, si somos capaces de percibir, nos traerían alegrías y dulzuras, y que dejamos escapar.

Profundo y reflexivo soneto, con tu particular estilo de altura, rico en contenido, y muy bello en su estructura y vocabulario empleado.

Mis estrellas, querido amigo, ahora, sus luces, entrarán por la claraboya de tu Habanera, e iluminarán al poeta sentado en su mesa escribiendo bellas inspiraciones. Repu, como te la acabo de dar, ya no podré, pero también la mereces.

Un abrazo rompedor, entrañable Luís.
 
(1) Es delicado el uso del verbo indultar: creo que habría dos formas de decir casi lo mismo pero con mayor corrección (me atengo al diccionario de María Moliner en esto) «indultar mi aciaga condena» o «indultarme de aciaga condena». Con la segunda, salvas la métrica.

Querido amigo: comparto criterio contigo sobre este punto. Me gustaría indicar que ambas sugerencias podrían ser correctas, si se consideraran tridecasílabos compuestos, ya que habría compensación silábica en el primer hemistiquio: Quiso el diablo indultar // mi aciaga condena (6+1 // 6 = 13). Todo depende de la naturaleza métrica del verso. El verso, como creemos es perfectible, como otros detalles, pero sin duda estamos en presencia de un gran poeta y de un gran trabajo.
Un abrazo,
Elhi
 
Querido amigo: comparto criterio contigo sobre este punto. Me gustaría indicar que ambas sugerencias podrían ser correctas, si se consideraran tridecasílabos compuestos, ya que habría compensación silábica en el primer hemistiquio: Quiso el diablo indultar // mi aciaga condena (6+1 // 6 = 13). Todo depende de la naturaleza métrica del verso. El verso, como creemos es perfectible, como otros detalles, pero sin duda estamos en presencia de un gran poeta y de un gran trabajo.
Un abrazo,
Elhi

Por supuesto tienes razón, no lo había notado. Creo que podemos regalarle a Luis unas aspirinas, si seguimos con nuestros debates en sus poemas, jajaja. Seguro que él también se divierte...

Aquí te copio, Luis, del Diccionario panhispánico de dudas de la RAE, el origen de las opciones en danza. El verbo indultar es transitivo, pero admite como complemento directo tanto al indultado como a la pena...

indultar. 1. ‘Eximir a alguien de una pena’. Normalmente la persona indultada es el complemento directo y la pena se expresa mediante un complemento introducido por de: «El régimen tuvo la suficiente prudencia como para indultar de la pena de muerte a quienes habían sido condenados» (Tusell España [Esp. 1989]). Menos frecuente, pero también correcta, es la construcción en la que el complemento directo expresa la pena: «Doce años, cuatro meses y un día. Una condena que tiene todo el aspecto de ser a perpetuidad si el Gobierno [...] no la indulta» (Mundo [Esp.] 1.7.95).

 
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