rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Tres prostitutas rondando
con el cuerpo dolorido,
una farola apagada
y un perro medio dormido...
Un borracho que vagaba
por la calle medio a oscuras,
un portalón que se cierra
huyendo de las penumbras...
Una pareja se esconde
de la risa de la luna
y se acuna entre las sombras,
fuera de mirada alguna...
Un grito desgarra el aire
del silencio adormecido
y va gritando a la noche,
que no quiere ser olvido...
De repente todo calla,
todo queda muerto y frio,
alguien se aleja en silencio,
con el corazón vacío...
Se va pronunciando un nombre,
que no le deja respuesta
y de repente a notado,
¡que lleva la muerte a cuestas!...
con el cuerpo dolorido,
una farola apagada
y un perro medio dormido...
Un borracho que vagaba
por la calle medio a oscuras,
un portalón que se cierra
huyendo de las penumbras...
Una pareja se esconde
de la risa de la luna
y se acuna entre las sombras,
fuera de mirada alguna...
Un grito desgarra el aire
del silencio adormecido
y va gritando a la noche,
que no quiere ser olvido...
De repente todo calla,
todo queda muerto y frio,
alguien se aleja en silencio,
con el corazón vacío...
Se va pronunciando un nombre,
que no le deja respuesta
y de repente a notado,
¡que lleva la muerte a cuestas!...
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