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La bandera ondea


Raíles que quedaron dormidos
al fin les sonó la trompeta,
que llama y ya aprieta
a vagón puesto en línea abierta.

No se para el tiempo ya despierto
rápida es la estampida y respira,
más que moverse, se desliza
entre los aconteceres previstos.

Así como un ejército bien dispuesto
se suman peones, caballos y alfiles,
que entre torres protegen
a la reina que les favorece.

No hay sillón vacante en estas lides
y el cetro de poder, hoy resplandece,
por fin sonaron los clarines
y la bandera ondea...

Rosario de Cuenca Esteban

 
Última edición:
Sí Rosario, uno para todos y todos para uno, la trompeta suena y todo el mundo la escucha, aunque haya quien se tape los oídos... allá él. Me ha encantado leerte mi querida amiga. Besazos con cariño y milles de estrellas para tu bello cielo.


Raíles que quedaron dormidos
al fin les sonó la trompeta,
que llama y ya aprieta
a vagón puesto en línea abierta.

No se para el tiempo ya despierto
rápida es la estampida y respira,
más que moverse, se desliza
entre los aconteceres previstos.

Así como un ejército bien dispuesto
se suman peones, caballos y alfiles,
que entre torres protegen
a la reina que les favorece.

No hay sillón vacante en estas lides
y el cetro de poder, hoy resplandece,
por fin sonaron los clarines
y la bandera hondea...

Rosario de Cuenca Esteban

 
Extremadamente surrealista, intento practicar mi perspicacia y ver cómo las magnitudes físicas ingobernables por el hombre, el tiempo, la naturaleza, el orden cósmico de las traslaciones de los planetas, la rotación de los astros, las leyes físicas y químicas que nos gobiernan, todo ello camina por sus raíles. En particular, el tiempo al que has aludido expresamente. Ese cetro de poder, quizá para los creyentes un Dios de la religión que sea, para los gnósticos, una fuerza gobernadora de los elementos en liza y sus relaciones, algo supremo... eso que sea, llama a su atención los vagones, rueda la maquinaria del universo.
No hay sillón vacante, lo interpreto como el hecho de que todo minúsculo accesorio de esta creación tiene una función y una lógica, se relaciona con el resto acorde a algún criterio que está gobernado únicamente con tal cetro de poder. Fuerza suprema o divinizadora.
Quizás seamos los peones, tal vez los alfiles sean la tierra, y las torres los océanos. Volemos imaginativamente.
Abrazos, Rosario
 
Extremadamente surrealista, intento practicar mi perspicacia y ver cómo las magnitudes físicas ingobernables por el hombre, el tiempo, la naturaleza, el orden cósmico de las traslaciones de los planetas, la rotación de los astros, las leyes físicas y químicas que nos gobiernan, todo ello camina por sus raíles. En particular, el tiempo al que has aludido expresamente. Ese cetro de poder, quizá para los creyentes un Dios de la religión que sea, para los gnósticos, una fuerza gobernadora de los elementos en liza y sus relaciones, algo supremo... eso que sea, llama a su atención los vagones, rueda la maquinaria del universo.
No hay sillón vacante, lo interpreto como el hecho de que todo minúsculo accesorio de esta creación tiene una función y una lógica, se relaciona con el resto acorde a algún criterio que está gobernado únicamente con tal cetro de poder. Fuerza suprema o divinizadora.
Quizás seamos los peones, tal vez los alfiles sean la tierra, y las torres los océanos. Volemos imaginativamente.
Abrazos, Rosario
Excelente interpretación
Muchísimas gracias por todo
un beso
Rosario
 

Raíles que quedaron dormidos
al fin les sonó la trompeta,
que llama y ya aprieta
a vagón puesto en línea abierta.

No se para el tiempo ya despierto
rápida es la estampida y respira,
más que moverse, se desliza
entre los aconteceres previstos.

Así como un ejército bien dispuesto
se suman peones, caballos y alfiles,
que entre torres protegen
a la reina que les favorece.

No hay sillón vacante en estas lides
y el cetro de poder, hoy resplandece,
por fin sonaron los clarines
y la bandera ondea...

Rosario de Cuenca Esteban


La reina eres tu... besos..
 

Raíles que quedaron dormidos
al fin les sonó la trompeta,
que llama y ya aprieta
a vagón puesto en línea abierta.

No se para el tiempo ya despierto
rápida es la estampida y respira,
más que moverse, se desliza
entre los aconteceres previstos.

Así como un ejército bien dispuesto
se suman peones, caballos y alfiles,
que entre torres protegen
a la reina que les favorece.

No hay sillón vacante en estas lides
y el cetro de poder, hoy resplandece,
por fin sonaron los clarines
y la bandera ondea...

Rosario de Cuenca Esteban


Cetros de un poder de suelos para los creyentes, frente a ello hay una fuerza
de aciagos intantes que en la relacion se hace polvo de mezcla. felicidades.
una gran obra. luzyabsenta
 
Doña Rosario, nos gusta cuando incursiona en el surrealismo. Sus versos se asmejan a raíces y se sumergen y dan profundidad a su obra.
Este es el caso en un poema al mismo tiempo reivindicativo, casi político social.

Un abrazo hermana
 
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